Venezuela: Socialista, humanista y popular

En las elecciones del 6D la Revolución Bolivariana se juega la continuidad del proyecto histórico de emancipación, paz y justicia social, propuesto por Chávez y continuado por Maduro

Los resultados de las elecciones presidenciales en Argentina sin duda significaron un fuerte traspié para la izquierda latinoamericana que hasta ahora había salido victoriosa en todos, o casi todos, los escenarios electorales a los que se había sometido. Las razones de la derrota pueden ser múltiples, pero lo cierto es que se ha perdido un escenario de lucha importante al tratarse la Argentina del primer país que se sumó a la lucha Bolivariana y antiimperialista junto al Comandante Chávez.

La derecha asegura que si en Argentina se pudo, en Venezuela también, por eso no resulta extraño que Lilian Tintori, esposa del opositor Leopoldo López, haya estado en el búnker de Macri celebrando la victoria. Tampoco puede sorprender el hecho de que la oposición en Venezuela asuma los mismos métodos de cara a las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, planteando las propuestas electorales como una suerte de marketing que oferta a los ciudadanos y ciudadanas sueños y esperanzas de días mejores, para ocultar las verdaderas intenciones que son las de privatizar y establecer modelos neoliberales en las economías.

Lo cierto es que este 6 de diciembre los venezolanos y venezolanas deberán elegir a sus representantes a la Asamblea Nacional, que para este país caribeño representa una de las instituciones de mayor prestigio y con una importancia clave para el debate político, la elaboración de las leyes y el ejercicio del control institucional. Se trata de renovar los 167 escaños, que se desglosan en 164 diputados y diputadas por los estados y tres por la representación indígena nacional. Todo ello mediante una votación directa, secreta y universal con representación proporcional.

En estas elecciones la Patria Chavista se juega la continuidad del proyecto histórico de emancipación, de independencia, paz y justicia que formuló y desarrolló durante 14 años el Comandante Hugo Chávez y al que le da continuidad el presidente obrero Nicolás Maduro. Se juega un socialismo en construcción basado en la conquista de apreciables niveles de justicia social que han permitido el logro de la mayor democracia de toda su historia. La gigantesca inversión social, de 570 mil millones de dólares entre 1999 y 2014, sólo es posible en el marco de una revolución socialista, popular y humanista, que también permitió reducir la pobreza general de cerca de 80% en 1998 a 19% en la actualidad y la miseria de 20% en 1998 a 4,9% en este momento.

La Revolución en marcha

La campaña electoral de las organizaciones políticas incluidas en el Gran Polo Patriótico (GPP) se enfocará en las jornadas de recorrido casa por casa y el chequeo del 1×10, que consiste en que cada miembro de las unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh), círculos de Lucha Populares (CLP) y patrulleros del partido movilice a 10 electores. Sin embargo, el despliegue por sí solo no garantiza la organización. El chavismo ha anunciado que tiene la Alianza Perfecta para la Victoria Perfecta y que la maquinaria nunca había estado tan aceitada como ahora, pero de aquí al 6 de diciembre hay que garantizar que la organización sea perfecta, la movilización sea perfecta y la logística sea perfecta, para poder obtener así al menos las 2/3 partes de la Asamblea Nacional.

Han asegurado que más allá de lo electoral, el 1×10 permitirá construir una gran red social entre el pueblo y la dirigencia política de la Revolución para alcanzar también la perfección en lo estructural, lo comunicacional y lo organizativo dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y dentro del GPP.

En total se trata de una militancia conformada por más de un millón 400 mil personas en todo el país. De acuerdo con el cronograma electoral publicado por el Consejo Nacional Electoral, la campaña se mantendrá por 21 días, hasta el 3 de diciembre.

La contrarrevolución al acecho

De la campaña de la oposición, es poco lo que se sabe. Hace algunas semanas lanzaron su carta de navegación de camino a las parlamentarias con un documento en el que exponen claramente que: “las elecciones no son una ‘fiesta democrática’ y el voto es más que un derecho. En esta situación las elecciones son una REBELIÓN, la única posible, la rebelión electoral, y el voto es el arma del hombre libre. Siendo esto así, tampoco la campaña electoral puede ser un evento rutinario, de actos convencionales y cuñas predecibles”.

De acuerdo con un artículo publicado la semana pasada en este mismo medio por el periodista y analista político Hugo Moldiz: “existe un plan dirigido a cambiar el curso de la Revolución Bolivariana y que tiene como epicentro político las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre” [1].

En resumen, Moldiz habla de cinco pasos para el golpe electoral en Venezuela que son el posicionamiento del sentimiento de triunfo dentro de la oposición, la declaración (nada nueva) de fraude electoral a través de las redes sociales y el posicionamiento de etiquetas, la consolidación de la plataforma de apoyo internacional que consiste en pronunciamientos de los enemigos del pueblo venezolano, que presenten una oposición victimizada y al país como un sistemático violador de Derechos Humanos. Por último, se plantea el despliegue oportuno de las acciones de calle y la inmovilización de las misiones sociales. Trascendió también que en algunos lugares, la oposición guarda franelas con los símbolos del PSUV: “para vestirlas con violencia en la quema de llantas, ataques a los colegios electorales, y a los medios de comunicación del gobierno (…)”.

La claridad del pueblo nos favorece

Cada vez que se acercan elecciones en Venezuela, las águilas imperialistas sacan sus garras para intentar frenar –una y otra y otra vez– el avance de la Revolución Bolivariana. Las estadísticas, sin embargo, no les favorecen para nada. En 16 años este país ha realizado 19 elecciones de las cuales el chavismo sólo ha perdido una. La oposición ha ido de derrota en derrota y dejando a su paso un rastro de sangre, no en la nieve como el cuento de García Márquez [2]. sino en las calles del país, pues cada vez que son superados en las urnas electorales lanzan un nuevo plan en el que muere gente inocente utilizada por ellos como carne de cañón.

Haciendo un breve recuento, la oposición intentó hacer fracasar a la Revolución con un golpe de Estado en abril del año 2002, que efectivamente logró sacar al Comandante Chávez del poder por unas horas.

Con posterioridad, impulsaron un paro petrolero que casi hace colapsar la economía nacional, ocasionando pérdidas cuantificables en más de 20 mil millones de dólares [3].

Fracasaron nuevamente en 2004, cuando deciden activar el referéndum revocatorio, y ese mismo año volvieron a arruinarse cuando en la finca Daktari, en el estado de Miranda, fueron detenidos 200 paramilitares entrenados para asesinar a Hugo Chávez.

Perdieron por mayoría abrumadora todas las elecciones en las que se eligieron cargos de poder estatal, incluidas las presidenciales del 2013 cuando fue derrotado Henrique Capriles Radonsky, y 2014, cuando fue derrotado Leopoldo López.

En medio de esas dos últimas elecciones sucedieron hechos realmente violentos. Primero, cuando Capriles hizo su famoso llamado a descargar la arrechera en las calles, y segundo, cuando López llamó al plan “La Salida” que llenó de muertos, violencia y guarimbas al país –cobrándose la vida de 43 personas–.

El rol del Tío Sam

Aunque es cierto que la derecha venezolana es torpe y por más recursos que reciba no logra dar con un plan que cuente con el apoyo mayoritario de la población, también es real que el imperialismo estadounidense no se da por vencido, es insistente y cuenta con infinitos recursos para continuar con sus planes.

De esta forma, recientemente se han registrado ataques directos de Estados Unidos contra Venezuela. Uno de ellos, la violación del espacio aéreo del país caribeño a principios de este mes, por parte de una aeronave militar gringa.

También se confirmó un gravísimo caso de espionaje realizado por EE.UU. a los funcionarios de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), en el que al menos a 900 empleados fueron vulnerados en sus datos personales con contraseñas, números telefónicos, nombres de usuario y buzones de correo electrónico. En total, la inteligencia estadounidense levantó 10 mil perfiles, entre ellos los de la alta gerencia de la empresa, incluyendo su presidente, Rafael Ramírez.

En el cable filtrado y al que tuvo acceso exclusivo la cadena TeleSUR, se exponen cuatro razones por las que PDVSA es un objetivo de espionaje. Aseguran que: “desde la huelga (sabotaje) del sector de petróleo de diciembre 2002 a febrero 2003, PDVSA se ha puesto al servicio de la Revolución Bolivariana del presidente Chávez, financiando todo, desde los programas nacionales a los esfuerzos geopolíticos de Chávez” por tanto –prosigue– “entender a PDVSA, es entender el corazón económico de Venezuela (…) que tiene una de las mayores reservas de petróleo y gas natural en el mundo”.

Desestabilización económica

A lo anterior hay que sumar la brutal guerra económica a la que es sometida la Revolución Bolivariana por parte del empresariado privado, a través del acaparamiento de productos, lo cual multiplica el mercado negro y la especulación, haciendo mella en las conciencias de muchos hombres y mujeres que deben hacer largas colas para conseguir productos básicos, o de lo contrario, deben comprarlos a precios tres veces más altos por la ola de especulación que se genera y en la que el empresariado busca márgenes de ganancia de más del 200%.

En esta campaña, a Venezuela le toca enfrentar la conspiración internacional más agresiva que haya emprendido jamás el imperialismo en su contra. No es poca cosa que el Comando Sur esté desplegado en América Latina, acechando un cambio en la correlación de fuerzas para intervenir militarmente toda Suramérica. Aun así los revolucionarios se mantienen firme y, al día de hoy, con la inflación de dos dígitos que tiene desde hace 30 años, con la guerra económica que hace la burguesía y el imperialismo, con la brutal caída de los precios del petróleo en más de un 60% el año 2015 y con el bloqueo financiero internacional que montó el imperialismo, es el país con mayores niveles de igualdad de América Latina, el que es a su vez el continente más desigual del planeta.

¿Cuestión de ideas?

No puede darse por sentado que la ideología y la conciencia política van a ganar cómodamente en un país donde los errores internos se conjugan con los ataques de la derecha nacional e internacional. En palabras del escritor venezolano Luis Britto García: “el chavismo debe aprender de la Revolución Soviética, magnífica obra humana que fue cercenada por un bloqueo de más de 70 años por parte del imperialismo, que la obligó a gastar su excedente económico en armamentos defensivos y a endurecer la seguridad interna, pero que también fue debilitada por una burocracia que se separó del pueblo. Debe aprender de la Revolución Sandinista, a la cual también una prolongada agresión llevó al extremo de que el pueblo votara por una mediocre candidata, que significaría el cese de la agresión de la contra. Debe, en fin, aprender de Acción Democrática y Copei, contra los cuales los izquierdistas nos estrellamos durante 40 años, y que terminaron desplomándose debido a la corrupción interna, que desvió el gasto social hacia los bolsillos de los corruptos. La oposición debe, entonces, aprender de sí misma. Los partidos populistas a pesar de sus defectos y de sus excesos represivos atrajeron consecuentemente el voto popular, hasta que la corrupción los tentó a abandonar la inversión social y aplicar un paquete neoliberal suicida. Si quieren frustrar toda esperanza, allí tienen ese revólver para matarse. Y por lo que veo, los sigue tentando” [4].

Desafíos

La edificación del socialismo venezolano tiene el reto de la producción, de superar el modelo económico rentista petrolero que se heredó de la IV República burguesa y aún es domina la economía del país. Es urgente desarrollar las fuerzas productivas nacionales para elevar la producción y la productividad, en el marco de una economía diversificada y nuevas relaciones de producción de carácter socialista, con la clase obrera como fuerza dirigente y motriz fundamental, el Estado revolucionario como motor y la participación de los sectores empresariales con una visión productiva y nacionalista.

No hay que perder de vista que la apuesta opositora es derrotar a la Revolución Bolivariana en la Asamblea Nacional para, una vez allí, repetir la nefasta experiencia vivida en Honduras y Paraguay de un golpe parlamentario que permita la destitución del Presidente Maduro.

Por todas estas razones, las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre tendrán un carácter decisivo para el futuro de Venezuela. Cada actuación injerencista de Estados Unidos no es más que la evidencia del temor que siente el Imperio ante la constante influencia de la Unidad Bolivariana Latinoamericana impulsada por Chávez.

La disputa por el modelo económico que debería dominar tampoco es una cuestión baladí. Venezuela –que ostenta las mayores reservas petroleras del planeta– apuesta al socialismo como único paradigma que permitirá mejorar la vida en el planeta, la relación con la naturaleza y garantizar el bienestar colectivo. Estados Unidos es un polo de poder que no sólo apuesta y promueve el capitalismo, sino que además requiere de mucho petróleo (que no tiene) para sostener su modelo de vida depredador, donde se subordina al ser humano y a la naturaleza a la tasa de ganancia del capital privado.

Ninguna mujer u hombre honesto puede negar el aporte vital que ha hecho la Revolución Bolivariana a la nueva geopolítica que se ha creado en el continente, a la nueva correlación de fuerzas favorable a los pueblos que hoy existe en Nuestra América. Nadie puede negar que gracias a Venezuela existe una nueva arquitectura institucional que privilegia nuestros intereses a través de mecanismos como el ALBA, la CELAC, la UNASUR o Petrocaribe que no con pocas luchas y contradicciones avanza y se consolida, desplazando instituciones anacrónicas como la OEA. Si el imperialismo yanqui perdió la iniciativa política en nuestro continente, eso se debe a lo hecho por Chávez y la Revolución Bolivariana.

* El grupo se ha constituido en ciudad de La Paz, el lunes 16 de noviembre de 2015.

1 Los cinco pasos del golpe electoral en Venezuela. Hugo Moldiz Mercado.

2 “El rastro de tu sangre en la nieve” es el doceavo cuento del compendio de los doce cuentos escritos por el colombiano Gabriel García Márquez a lo largo de 18 años y que conforman el libro “Doce cuentos peregrinos”.

3 Cifra proporcionada por el Presidente de la Asociación Civil Víctimas del Paro Andrés Giussepe, en una entrevista realizada por el periódico venezolano Correo del Orinoco.

4 “Si la mayoría gana la mayoría en la AN, desde luego que intentará un golpe a la paraguaya”. Entrevista a Luis Britto García realizada por el diario Correo del Orinoco, 23 de noviembre de 2015.

Tomado de La época

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