Respuesta del Embajador de Cuba al diario ABC

“Sus calumnias no podrán detener la voluntad de los cubanos de construir nuestro propio destino, próspero, sostenible y socialista”

Madrid, 30 de diciembre de 2016

Estimado director de ABC:

Con relación a su editorial “La ruina del castrismo”, publicado el 30 de diciembre, reacciono a la pluma fácil e irresponsable que cataloga a las instituciones cubanas de “no decir jamás la verdad” y al mismo tiempo, ofende a los cubanos al calificarnos de vivir en la “indigencia”.

¿Cómo puede utilizar su periódico a la guía de teléfonos de La Habana de 1958 para medir el desarrollo de un país y para afirmar, con esa categórica y falsa definición, que en Cuba hoy hay “una desolación absoluta”?

¿Cómo su periódico, sin fuentes, ni estudios, ni presencia en Cuba puede considerar “opacas” a las instituciones cubanas e ignorar el informe de la organización Transparency International, que considera a Cuba el 4to país menos corrupto de América Latina, sólo por detrás de Uruguay, Chile y Costa Rica?

El Presidente John F. Kennedy al evaluar la Cuba de 1958 expresó: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista.”

Dice su editorial que “sin ningún género de dudas, la economía de la isla ha estado en realidad en una recesión permanente desde el inicio de la revolución”, cuando el ingreso per cápita en Cuba de 1958, un año antes del inicio de la Revolución, era igual al de 1947.

El Departamento de Comercio de los EE.UU. informaba que en 1958 los desempleados temporales en Cuba eran el 35% de la población activa y de esas 650 mil personas, 450 mil lo eran permanentemente.

Ese directorio telefónico debe tener muy evidentes los números de Fulgencio Batista y Zaldívar, que encabezó la lista de corruptos latinoamericanos y claro, esa propia guía telefónica, al ser propietario de 9 centrales azucareros, 2 refinerías, 2 destilerías, un banco, 3 aerolíneas, 1 papelera, 1 contratista, 1 transportista por carretera, 1 productora de gas, 2 moteles, 5 emisoras de radio, 1 televisora, varios periódicos y revistas, 1 fábrica de materiales de la construcción, 1 naviera, 1 centro turístico, varios inmuebles urbanos y rurales, varias colonias, y otros múltiples intereses.

Pero Batista, quien por cierto murió plácidamente en Marbella y cuyos restos descansan aquí en San Isidro, se enriqueció y dibujó esa guía telefónica mientras torturaba y asesinaba a miles de jóvenes cubanos. ¿A qué número telefónico se podía llamar en 1958 para denunciar el asesinato y linchamiento de jóvenes que amanecían ahorcados colgando de árboles cubanos?

Hoy su periódico trata de presentar a este asesino como el promotor de una economía vibrante, cuyo resultado graciosamente usted intenta engañarnos se refleja en una simple guía telefónica que cuando se imprimió no pudo ser consultada por el 25% de la población porque no sabía leer hasta 1961.

Posiblemente a esa guía de teléfonos acudían desesperadamente los padres del 45% de los niños que no iban a la escuela, para intentar encontrar un lugar dónde hallar explicación al horrible espectáculo que provocaba que 10 mil maestros estuvieran desempleados y sus hijos sin instrucción o enseñanza.

Hoy, “en la desolación permanente de Cuba”, hay una guía telefónica con los datos de casi 300 hospitales y cerca de 500 policlínicas, a las que apenas llaman los pacientes, porque pueden acudir libremente sin temor a no disponer de seguro médico o dinero para pagar lo que requieran.

Están disponibles en la nueva guía telefónica cubana, los contactos de más de 52 universidades que creó la Revolución Cubana para cientos de miles de cubanos y extranjeros que se han graduado en ellas; los contactos de más de 230 instituciones de ciencia y tecnología, que producen diversas mercancías entre otros medicamentos, 338 de ellos registrados contra el cáncer, 261 biofármacos registrados y otros 900 en ensayos clínicos, unidos a los que ya en uso garantizan los altos índices de salud de nuestro pueblo y que se exportan en volúmenes de valor por varios cientos de millones de euros a docenas de países. Estos fueron creados por científicos cubanos formados muchos años después de la dichosa guía telefónica que alude.

Escriba, escriba y vuelva a escribir mentiras sobre Cuba, pero estoy seguro que lo que refleja su editorial, no será lo que vieron los más de 150 mil españoles que este año han viajado a Cuba entre ellos más de 2 mil para hacer negocios. Le aseguro que sus calumnias no podrán detener la voluntad de los cubanos de construir nuestro propio destino, próspero, sostenible y socialista.

Saludos,

Eugenio Martínez Enríquez. Embajador de Cuba en España

 

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