Diálogo para consolidar la paz

El Gobierno y el pueblo de Venezuela requieren el solidario respaldo de los pueblos del mundo, en momentos en que mi país es objeto de una gigantesca y distorsionante campaña internacional destinada a falsificar la verdadera realidad.

La historia se repite

Quien les habla abraza con irrenunciable determinación el ideario democrático.

Los acontecimientos que ocurren en Venezuela traen a mi memoria el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez Frías el 11, 12 y 13 de abril de 2002. Los gobiernos de Estados Unidos y España apoyaron ese golpe.

El Departamento de Estado pidió al dictador Carmona Estanga que destituyera al embajador Jorge Valero, como representante permanente de Venezuela en la OEA.

El dictador cumplió la orden dirigiéndose al Secretario General de la OEA, César Gaviria, para que procediera en consecuencia.

Recuerdo vivamente la digna posición asumida en Washington por hermanos latinoamericanos y caribeños, en respaldo a Venezuela y en solidaridad con este servidor.

Recuerdo vivamente cómo el embajador de Brasil, Walter Pecley Moreira, y el embajador Michel King, de Barbados      -en nombre del Caricom-, rechazaron la pretensión de desconocer la representación venezolana, y condenaron el golpe de Estado.

El Gobierno y el pueblo de Venezuela requieren el solidario respaldo de los pueblos del mundo, en momentos en que mi país es objeto de una gigantesca y distorsionante campaña internacional destinada a falsificar la verdadera realidad.

Sabotaje contra los éxitos de la revolución

Venezuela sufre un asedio económico, foráneo e interno.

Sufre también una ola de violencia terrorista promovida por sectores fascistas, que pretenden destruir la democracia participativa y protagónica, y liquidar las conquistas alcanzadas por el pueblo venezolano, en el marco de la Revolución Bolivariana.

La guerra económica y el terrorismo forman parte de un mismo plan.

Desde 1999, con el triunfo electoral del Hugo Chávez, los venezolanos vivimos mejor. Los progresos económicos y sociales son evidentes. Se han reducido la pobreza y la desigualdad.

El Producto Interno Bruto (PIB) desde 1999 hasta el 2015 aumentó 43%.

El Producto Interno Bruto Agrícola (PIB Agrícola) entre 1999 y 2014 se incrementó un 27%.

Entre 1999 y 2015 la tasa de desempleo disminuyó 62.5%, ubicándose en 6%; su más bajo nivel histórico.

En Venezuela no ha habido disminución de la producción nacional. Tampoco desempleo ni falta de asignación de dólares preferenciales para importar alimentos y medicinas. Así lo ha demostrado la economista Pasqualina Curcio en un estupendo libro titulado La mano visible del mercado: Guerra económica en Venezuela.

Desafortunadamente, en los últimos años se ha producido una abrupta caída de los precios del petróleo, que impacta negativamente los ingresos fiscales, y se ha desatado una guerra económica destinada a hacer colapsar el aparato productivo y el sistema de abastecimiento y distribución de alimentos básicos.

El acaparamiento, la especulación y el contrabando de extracción distorsionan la economía venezolana.

Grandes importadores y productores de bienes básicos que integran un sistema oligopólico, han creado una red de acaparadores e intermediarios, que se interpone entre los bienes subsidiados por el Estado y el pueblo consumidor.

En Venezuela se repite el formato utilizado, en Chile, para derrocar a Salvador Allende.

El rostro del fascismo

La violencia y el terrorismo fascista en Venezuela tienen recientes antecedentes. En el año 2013, el dirigente de la oposición, Enrique Capriles, llamó a desconocer el triunfo electoral del Presidente Nicolás Maduro Moros, con un saldo trágico de 13 muertos y centenares de heridos.

Irresponsable ese llamamiento antidemocrático, pues Nicolás Maduro obtuvo el 50.66% de los votos en los comicios; un 1.59% de ventaja sobre Enrique Capriles. Y éste fue, precisamente, quien hizo el llamado a la violencia.

En muchos países el triunfo de un Jefe de Estado se ha producido con resultados mucho más ajustados. Con diferencias y porcentajes menores a  los obtenidos por el Presidente Nicolás Maduro.

Y en ninguno de esos países se ha llamado a la insurrección y a la violencia para desconocer el resultado electoral y derrocar al Presidente electo.

Los terroristas han quemado y linchado a partidarios del gobierno. Han utilizado francotiradores y delincuentes para cometer tan abominables delitos, causando la muerte a sus propios partidarios y a transeúntes sin afiliación política.

Son tan destructivas las acciones que llevan a cabo estos grupos violentos de la oposición, que hasta dirigentes de ese sector han declarado que se deslindan de ellas y comienzan a condenarlas.

El talante democrático del gobierno bolivariano

En estos 18 años el Gobierno Bolivariano ha respetado, en forma plena, el derecho a la manifestación pacífica.

Nuestro pueblo se ha acostumbrado a ejercer -ampliamente y sin restricciones-, el derecho a la manifestación pacífica y sin armas, en concordancia con la Constitución.

Entre los años 2012 y 2015, de acuerdo con datos del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, en Venezuela se realizaron 12 mil 368 manifestaciones pacíficas que fueron resguardadas por los cuerpos de seguridad.

¡Qué vibrante es la democracia participativa y protagónica de Venezuela!

En cambio, los hechos violentos cometidos en 2014 contra el orden constitucional, llamados “Guarimbas”, no fueron manifestaciones pacíficas.

Ese año, el dirigente de la oposición extremista, Leopoldo López, mediante el plan “La Salida”, llamó a sus partidarios a desatar la violencia y el terrorismo, con un saldo de 43 muertos -entre ellos 10 efectivos de seguridad- y 878 personas heridas, entre ellas, 278 efectivos de seguridad.

El sector violento de la oposición no ha cesado desde el año 2013 en su acción vandálica. Durante los años 2015 y 2016 también realizaron “Guarimbas”, aunque de menor intensidad que las de 2014; las cuales dejaron un saldo de muertos, heridos y lesionados.

La más reciente ola de violencia opositora se inició en abril de este año 2017. Se realizan actos violentos y terroristas con inusitada intensidad.

Todas las manifestaciones de los partidarios del Gobierno han sido pacíficas. En cambio, casi todas las manifestaciones de la oposición han terminado en violencia.

Hasta el presente han fallecido 60 venezolanos. De éstos, 5 son efectivos de seguridad. 229 funcionarios policiales y militares han resultado heridos por los terroristas.

Mientras tanto, 19 funcionarios policiales que se han extralimitado en sus funciones han sido imputados y están detenidos. Se han librado 18 órdenes de captura por ese motivo.

En Venezuela funciona el Estado de derecho y de justicia. Quien transgrede la ley corre con las consecuencias.

Asimismo, 346 bienes e instalaciones públicas y privadas han sido destruidos, quemados o saqueados.

El Gobierno ha brindado apoyo y financiamiento a comerciantes; a pequeños y medianos empresarios, y a transportistas  afectados por esa violencia.

En Venezuela han entrado en acción terroristas y paramilitares provenientes de otros países.

Sectores de la población venezolana han sido sometidos a la zozobra. Se sabotea el aparato productivo, se atacan y destruyen instalaciones públicas y privadas. Francotiradores asesinan a servidores públicos.

Agentes de los cuerpos de seguridad han sido asesinados por los terroristas. Instituciones y establecimientos militares han sido atacados por delincuentes y paramilitares provenientes de otros países.

La derrota del golpe de estado

En Venezuela se ha activado un golpe de Estado continuado.

Desde los inicios del mes de abril de este año sectores de la oposición han desatado una oleada de violencia y terrorismo en puntos focales del país. Principalmente, en 7 de los 335 municipios que conforman el territorio nacional, y que, no por casualidad, son dirigidos por alcaldes de la oposición.

El golpe de Estado cuenta con respaldo foráneo que provee millones y millones de dólares; y promueve una campaña mediática internacional sin precedentes.

Son insensatos quienes creen que con destruir la buena imagen de nuestra Patria, van a derrocar el Gobierno revolucionario.

La oposición ha sostenido que si asume el poder suspenderá la cooperación energética que Venezuela brinda a países de nuestra región, a través de Petrocaibe. Afirma que Venezuela no seguiría “regalando” su petróleo. Evidencia, así, su rostro antisolidario.

El golpe de Estado ha fracasado y fracasará porque la paz y el espíritu democrático imperan en el corazón de nuestro pueblo.

Una fuerza armada al servicio de la Patria

El Gobierno Nacional, a través de los cuerpos de seguridad del Estado, protege a los ciudadanos y a las instituciones públicas y privadas de todo el país. Y al ejercer esta función se circunscribe a las normas constitucionales que exigen el respeto irrestricto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Ante las agresiones físicas y verbales contra miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, ésta ha actuado con estoicismo y ejemplar comportamiento democrático.

Los efectivos militares venezolanos están muy bien formados para ejercer el control del orden público, con base en un estricto respeto a los derechos humanos, y conforme a los estándares establecidos por las Naciones Unidas sobre el uso progresivo y diferenciado de la fuerza, por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

 

Nuestra Constitución prohíbe que los cuerpos de seguridad del Estado utilicen armas de fuego para contener manifestaciones.

 

Los terroristas de la oposición, incluyendo paramilitares y mercenarios, han perpetrado ataques contra siete (7) instalaciones o sedes de unidades militares, utilizando armas de fuego, artefactos incendiarios y objetos contundentes.

 

La respuesta de nuestra Fuerza Armada ante estos actos violentos fue altamente profesional; no se generaron ni heridos ni fallecidos entre los violentos atacantes.

 

Y es que en Venezuela existe un Gobierno comprometido con los principios democráticos y los derechos humanos.

 

Los humanistas llamados del presidente Maduro

 

El Presidente Maduro ha hecho reiterados llamados al diálogo político; ha convocado a todos los sectores nacionales a que participen en el mismo.

 

Desafortunadamente, aún prela en la oposición un sector violento, terrorista y fascista que chantajea a quienes quieren dialogar, y no les permiten que participen en el diálogo.

 

Hace apenas unos días el Presidente Maduro volvió a llamar al diálogo y a la fraternidad entre hijos de una sola Patria. Convocó al pueblo venezolano a levantar las banderas de la paz, la tolerancia y el amor.
Respeto a la soberanía de Venezuela

 

El Gobierno venezolano condena que haya entes y agentes foráneos que, en vez de alentar la paz y respaldar el llamado presidencial, apoyen la desestabilización de nuestra patria. El gobierno imperialista de Estados Unidos es el principal arquitecto de esta conjura contra nuestra patria.

 

Exigimos el pleno respeto a la soberanía de Venezuela, de conformidad con los principios universales de no intervención en los asuntos internos, y el derecho a la libre determinación de los pueblos, establecidos  en la Carta de las Naciones Unidas.

 

Es al pueblo venezolano a quien compete, exclusivamente, determinar su futuro sin injerencias externas.

 

El diálogo es el camino

 

Como es conocido, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) ha designado a los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana), para que faciliten el diálogo entre el Gobierno y la oposición. Su Santidad, El Papa Francisco ha designado a un representante que se ha unido a la búsqueda del diálogo.

 

El Presidente Maduro también ha invitado a países como El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay, para que acompañen el diálogo en Venezuela.

 

En casi todo el territorio nacional reinan la paz y la tranquilidad. Sólo en puntos muy focalizados hay violencia y terrorismo. Todas, absolutamente todas las instituciones del Estado y de la sociedad, funcionan con normalidad.

 

Reiteramos que la paz, el entendimiento y el diálogo político son los únicos caminos para mantener la institucionalidad democrática, y continuar los avances, en democracia, que se iniciaran bajo el influjo de nuestro Líder Histórico Hugo Chávez Frías.

 

Las sociedades dirimen sus contradicciones políticas, bien a través del diálogo en procura de la paz; bien a través de la guerra para exterminar al adversario.

 

Nuestro Gobierno opta por la paz. La paz es el norte de Venezuela y el diálogo el método para superar los desencuentros entre actores políticos diferentes.

 

La tolerancia es la paz

 

El Gobierno Nacional se inspira en el pensamiento humanista de nuestro Libertador Simón Bolívar.

 

La tolerancia es requisito fundamental para alcanzar la paz. El pensamiento diverso es un patrimonio de la humanidad; el respeto a la igualdad humana es esencial.

 

Democracia sin tolerancia no es democracia. La tolerancia es conditio sine qua non  para construir democracias.

 

La diversidad implica tolerancia, y una no puede darse como plenitud humana sin la otra. La convivencia respetuosa de modos de vida diferentes es humanamente posible.

 

Lamentablemente en Venezuela hay sectores de la oposición, que se niegan al diálogo y apuestan a una guerra civil. Hacen llamados a sectores militares para que desconozcan el orden constitucional.

 

El derramamiento de sangre y la muerte de decenas, centenares y miles de venezolanos -que es lo que buscan-, abonaría el terreno para que se produzca una invasión militar extranjera.

 

Amplio espacio para el encuentro

 

En Venezuela comienzan a surgir en la oposición algunos sectores que quieren deslindarse de la violencia terrorista y fascista.

 

Grupos de la sociedad civil se pronuncian en favor de la reconciliación nacional y en respeto a lo establecido en la Constitución.

 

El Gobierno de Nicolás Maduro alienta esos pronunciamientos, porque el diálogo y la tolerancia son el único camino para alcanzar la paz.

 

Nuestro Gobierno ha propuesto un proceso constituyente, como mecanismo constitucional, democrático y pacífico, para lograr la paz en nuestro país, y coadyuvar al reencuentro de todas las voluntades políticas.

 

La Asamblea Nacional Constituyente será el fruto de una votación universal, directa y secreta. El Presidente Maduro ha designado una comisión que adelanta una encomiable y exitosa labor, en consulta con todos los sectores nacionales.

 

La Constituyente es un espacio para el encuentro de todos los venezolanos que aman la paz.

 

Palabras del embajador Jorge Valero en la reunión con el Cuerpo Diplomático de los países que integran el Grupo Latinoamericano y Caribeño (GRULAC). Ginebra, 29 de mayo de 2017

 

 

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