El más Leal de todos los Eusebios

Como se sabe la XXVII Feria Internacional del Libro está dedicada al destacado intelectual Eusebio Leal Spengler, como un acto de justicia por su brillante, bienhechora y polifacética obra. No pienso que logre decir algo que se acerque a lo bello y bueno que ya se ha dicho de Eusebio, pero quiero ser parte de los que seguramente le rendirán homenaje.

Conocí a Eusebio en 1971 cuando fui presidente de la FEU y me tocó encabezar las actividades por el centenario del fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina. Entre los objetivos de la FEU en aquella etapa estaba el estudio de la historia de la organización estudiantil de los universitarios cubanos. Aunque aquellos jóvenes asesinados vivieron anteriormente al surgimiento de la FEU, sabemos que ninguno acudió al beneficio de jurar fidelidad a la corona española para salvar la vida.

Pues bien, Eusebio joven historiador, con 27 años de edad,  fue inspirador y orientador de la obra de la FEU en tales menesteres. Él nos convocó a varias actividades de cultura histórica, entre ellas el apoyo a la remodelación de la Acera del Louvre, sitio en que el capitán español Nicolás Estébanez rompió su espada en señal de protesta ante el abominable crimen. Llevamos a la dirección nacional de la UJC y del PCC la propuesta de dar nuestro total respaldo a las iniciativas del joven historiador.

La inauguración de aquel espacio histórico fue una de las actividades principales de la jornada centenaria organizada por la FEU. Recuerdo aquel discurso enjundioso y atractivo del joven Eusebio. Era la primera vez que muchos de nosotros, jóvenes universitarios seríamos testigos de la oratoria cautivante de un cubano entonces poco conocido, y que para sorpresa nuestra no era graduado universitario. Era un autodidacta excepcional, que muy pronto se titularía y llegaría a ser el Dr. Ciencias Históricas que tantos galardones científicos ha recibido, entre ellos Doctor Honoris Causa de varias universidades cubanas,  de América Latina y de Europa.

Desde aquel momento como millones de cubanos, no me pierdo una intervención pública o publicada de Eusebio.

Sus palabras pronunciadas en momentos cruciales de la Revolución, en que se han analizado complejos problemas sociopolíticos de nuestra sociedad testimonian su vasta cultura y sobresaliente inteligencia. Cómo olvidar sus intervenciones en Congresos del Partido, en sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en Congresos de la UNEAC, por citar los más relevantes conclaves.

Sus clases magistrales en conmemoraciones históricas, debían ser estudiadas por todos los que pretendan adentrase en los complicados comportamientos humanos asociados al devenir histórico.

Sus conferencias llenas de cubanismo, sensatez y sabiduría en las que ha mantenido su idea rectora de no encasillar a los personajes; de hurgar para esclarecer y acercarse lo más posible a la verdad de lo acecido.

Sus libros, que para fortuna de los lectores tendremos la posibilidad de adquirir gracias  al trabajo previsor y efectivo de Ediciones Boloña y del Instituto Cubano del Libro.  Para la feria, Ediciones Boloña presentará reediciones de algunos títulos como Fiñe; Hijos de mi tiempo y Eterna sapiencia, compendios de discursos, conferencias, palabras de catálogos escritas para artistas e intelectuales. Un nuevo compendio de discursos y conferencias  desde 2015 hasta la fecha, incluyendo el último discurso inédito que pronunció el 28 de octubre en Estados Unidos, cuando sesionó en Washington el encuentro de cubanos residentes en el exterior

También se publicarán “La Luz sobre el espejo” y “Fundada esperanza”, a cargo de la editorial José Martí.

Su obra irrenunciable   por la reconstrucción del Centro Histórico de la Ciudad, más allá de calles adoquinadas de madera, de salas de conciertos, de réplicas de monumentos, de edificios rescatados,… Por iniciativa del Ministro de Informática y Comunicaciones, el Consejo Ampliado de dicho ministerio participó en un recorrido guiado por Eusebio en el año 2003; nos explicó los programas previstos; nos inculcó el deseo de cuidar la ciudad; nos dio una lección sobre  el tratamiento a los seres humanos que vivían ahí, demostró su capacidad de convertir a supuestas víctimas de la remodelación en protagonistas de la misma; evidenció su obra educativa en la preparación de jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo para que aprendieran del oficio y de los secretos  de los veteranos de la restauración.

Desde hace algunos años me asalta una preocupación que no he podido plantearle a Eusebio y que me atrevo a socializarla en este sencillo artículo. Me refiero a la formación de discípulos. Hombres como él deben tener discípulos que es mucho más que alumnos. Hablo de discípulos, que sean capaces de continuar su obra como líderes del equipo. No lo harán igual que él, algunas cosas quedarán por debajo y en otras lo podrían superar, algo que siempre llena de orgullo a los verdaderos maestros, a los precursores trascendentes.

La entrevista que le hizo Randy Alonso al finalizar el 2016; y la reciente de Sheyla Delgado que tituló con una excelente expresión de Eusebio: “Mi Patria es donde luche y no solamente donde nazca”, nos alimentan la conciencia y las esencias de la cubanía y de la humanidad como Patria suprema.

Precisamente en ocasión de la publicación en Cubadebate de esta última entrevista, escribí un comentario que ahora deseo retomar en parte.

“Es cierto que Eusebio es un símbolo de La Habana y de Cuba; pero yo les invito a meditar para no dejarlo en el meritorio y útil rol de historiador de tantas ciudades emblemáticas. Yo admiro a Eusebio en su rol de diputado; siempre alerta, siempre sincero, siempre buscador de la mejor verdad posible. Yo admiro a Eusebio en su rol de pensador valiente y valeroso; el que con palabras claras y contundentes esclarece, ilumina.

¡Cuánto desearía que Eusebio tuviese varios discípulos!

Alguien habló de la clonación, yo prefiero hablar de la prolongación fecunda. Estoy seguro que muchos jóvenes podrían tener en Eusebio a un extraordinario maestro, para convertirse en nuevos Eusebios, no como calco, sino como protagonistas de continuidad de esencias y ruptura que los nuevos tiempos demanden.

En estos días he visto en la televisión una especie de cara a cara entre Eusebio y un joven historiador y profesor de la Universidad de la Habana llamado Fabio Fernández Batista. Podría ser un buen discípulo.

Y termino con un acróstico,  imperfecta pieza literaria, pero pletórica de sinceridad,  en que rindo también homenaje a la madre de Eusebio, que tanto significado tiene en su vida.

Eusebio Leal Spengler

  • Ese apellido prístino que mucho lo retrata,
  • Una vocación humanista que tanto lo confirma.
  • Sabiduría de natura y de la forja diaria
  • Emoción y razón en gran sinergia,
  • Brío que cabalga sin desmayo
  • Inteligencia que penetra los misterios
  • Oralidad que hace fugaz el tiempo.

 

  • Libertario de todas las cadenas
  • Educador que ilumina caminos y conciencias.
  • Andando La Habana nos llega este cubano; el más
  • Leal de todos los Eusebios.

 

  • Silvia, su madre fiel e indispensable compañera
  • Propició su afán por la lectura sustanciosa
  • Estimuló su riqueza espiritual sin retroceso
  • Nutrió su amor cosmopolita y por lo bello.
  • Gallardamente Eusebio pulió adoquines y ensanchó horizontes
  • Llevando hasta lo alto valores que ennoblecen
  • Enfrentando sin  desatinos que envilecen.
  • Renuévese el sano orgullo de llamarlo: amigo, compañero.

 

 

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