Todo el mundo cuenta

En la concepción revolucionaria de Fidel no se podría construir un proyecto transformador de país sin contar con el pueblo. Foto: Yander Zamora

Martí imaginario. Martí de carne y hueso. Martí entero. Como quiera que lo descubras, o que él te encuentre: en el poema, la carta, el libro, la escuela, un amigo, la maestra, el abuelo. El estudio del pensamiento del hijo más universal de los cubanos marca las pautas de la construcción de un país, sobre todo aquella que el 26 de noviembre de 1891, en discurso pronunciado en el Liceo Cubano en Tampa, definiera los principios fundacionales de una nación: Con todos y para el bien de todos.

Convulsa era la época que vivía el Apóstol cuando pronunció el discurso de mismo nombre, en medio de las labores organizativas y políticas en función de sentar las bases para la creación del Partido Revolucionario Cubano, y de preparar la gesta de 1895. La Guerra de los Diez Años había demostrado, con suficiente claridad, que la unidad de los cubanos era un basamento indispensable para lograr la independencia del país.

Sobre la unión de las voluntades necesarias de esa generación y el análisis de las condicionantes favorables y negativas de la gesta de 1868, debían construirse los nuevos intentos de alcanzar la soberanía, tal y como explica Raynier Pellón Azopardo, historiador e investigador del Centro de Investigaciones de Política Internacional; pero era necesaria «una unidad que respetara las diferencias de criterios, todos nucleados alrededor del propósito de tener una patria libre del colonialismo español.

«José Martí exalta la idea de una República donde participen todos, la necesidad de la solidaridad, el respeto a las diferencias y el carácter humanista que debería tener ese proceso como núcleo de la independencia. Por eso, en algún momento de su discurso, dice que esa República debía contar con “el ejercicio íntegro de sí, y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás”».

Pero, ¿cómo construye la Revolución Cubana esa República con todos y para el bien de todos que soñó el Maestro?, es una interrogante a la que hay que volver, para ser fieles a nuestra historia y plantearnos los retos que demanda la construcción de la Cuba que queremos.

Desde la perspectiva de Pellón Azopardo, hacer una República con todos y para el bien de todos, «ha sido una meta difícil, pero a la vez un sueño por el que ha valido la pena luchar. No creo que sea un objetivo alcanzado, si no que se expresa a lo largo de la Revolución de muchas maneras, y que debe seguirse construyendo».

Premisas fundamentales, al decir del investigador, son los esfuerzos por no de-samparar a ningún ser humano, buscar la unidad en la diversidad, y luchar por la igualdad de derechos y la creación de un nuevo orden económico social. Se expresa, además, en el propósito de alcanzar la integración latinoamericana, en la participación activa y consciente de la población en cada uno de los procesos, y en la conformación del sistema político cubano.

Reflejo de esos postulados ha sido también la política cultural de la Revolución. «El liderazgo histórico y la sociedad que lo ha acompañado siempre tuvieron claro que la independencia de Cuba implicaba no solamente tomar el poder político, sino tener una Revolución cultural, que bebiera de lo más autóctono, original y enriquecedor de nuestro pensamiento, y poner esa cultura al alcance de todos. Ese ha sido un propósito del sistema educacional».

Asimismo, agrega, expresan ese sentir de aunar a todos los cubanos las nuevas medidas migratorias aprobadas por el país, que pretenden «estar más cerca de la emigración cubana, para que tenga posibilidades de contribuir al proceso de soberanía, independencia, de dinamismo económico de la nación».

***

Ella es mujer, negra, humilde. Es presidenta de un consejo popular y el pasado domingo estaba, como otros miles de cubanos y cubanas, ejerciendo su derecho a elegir a los candidatos provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Todos la conocen por Gipcia Echavarría. Su liderazgo y empoderamiento en un órgano de participación popular revelan las esencias de un sistema electoral ejemplo de cómo se ha cumplido la máxima martiana Con todos y para el bien de todos.

Convencida de que en la concepción revolucionaria de Fidel no se podría construir un proyecto transformador de país sin contar con el pueblo, cuando se le convoca a hablar del Apóstol no puede evitar hacerlo despojada de la continuidad. «El reflejo del pensamiento de Martí, en el ideario y accionar de Fidel, se transmite a nosotros, su pueblo, siendo cada día mejores, más justos y solidarios».

La unidad –dice–, el sentido del momento histórico, el hecho de que no importen raza ni credo para hacer valer nuestros derechos, y que eso se traduzca en el bienestar del pueblo, son principios de esta obra de casi 60 años. «Y el concepto de Revolución es expresión de todo lo que el Comandante soñó para su pueblo, y que emana también de la máxima martiana».

Eliécer Ramírez Gutiérrez, de 26 años, electo recientemente por vez primera como delegado de circunscripción, y miembro de la Sociedad Cultural José Martí, puede hablar de ello con propiedad.

«El proceso electoral que ahora mismo se desarrolla en Cuba demuestra una vez más la democracia del pueblo. Tenemos el derecho a elegir y ser elegidos. No debemos fallar en perfeccionar lo alcanzado en el campo de la educación, la salud, la cultura y el deporte», por solo mencionar algunos ejemplos.

Y es que, como agrega el joven licenciado en Derecho Iven Florens Sosa, la idea martiana con todos y para el bien de todos está respaldada desde la propia Constitución de la República de Cuba, cuando declara la voluntad de que la ley de leyes esté presidida por un profundo anhelo de José Martí: «Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

«Así lo vemos reflejado, de una forma u otra, en la Constitución, en sus artículos, cuando se habla de los derechos y garantías que tiene el hombre», basados en el principio de la igualdad de los seres humanos, acota, y añade que Cuba es un país que defiende las causas justas, el respeto a la autodeterminación, que ha buscado siempre, desde su proyecto socialista, la inclusión de todos los actores de la sociedad.

Para el joven de 15 años Hugo Alejandro Fuentes Sarduy, estudiante del preuniversitario Rosalía Abreu y Arencibia, el axioma del Héroe Nacional de Cuba se ha cumplido en los programas de construcción de viviendas, que con que la ayuda del pueblo han llegado hasta las personas de menores recursos, y la atención médica especializada, en particular esa de grandes fundamentos humanitarios a aquellos que presentan dificultades físico-motoras.

«De esa forma se han cumplido los sueños que poseía Martí de una República donde se trabajara por el bien común de beneficiar a todos de una forma equitativa. Pero también está en los grandes esfuerzos de la Revolución por mantener al menos un modesto estándar de vida a la mayoría de la población, en un país que heredó del capitalismo pobreza, bajos grados de escolaridad…».

De eso da fe Mery Flores García, jubilada, quien cuenta que «cuando la igualdad entre las personas no era prioridad del gobierno de turno. Con el triunfo de la Revolución el pueblo fue el privilegiado, la gente de “a pie”, como se dice en la calle».

Uno de los ejemplos más elocuentes de esa prioridad lo fue sin duda la Batalla de Ideas, que se extendió a más de 200 programas de diferentes esferas de la sociedad, como bien explica el joven Chávez Espinosa, trabajador del sector de la gastronomía, el comercio y los servicios. «Como esta, todas las acciones del proceso revolucionario cubano han cumplido con ese principio, sobre todo aquellas que han puesto toda su confianza y apoyo en las nuevas generaciones».

La maestra Laudelina Columbié analiza la concepción del Maestro desde el programa del Moncada hasta hoy. «De hecho, su autor intelectual es José Martí. Esa máxima se cumplió desde la concepción de la lucha de Fidel, la clandestinidad y luego del triunfo del Primero de Enero de 1959, en cada tarea.

«Nada se ha hecho en esta Revolución sin contar con las masas, con los intelectuales, con los estudiantes, los obreros, con todos. Así fue cuando la Campaña de Alfabetización, en la cual hasta los niños alfabetizaron, y todas aquellas personas que tuvieran algún grado de escolaridad salieron a las calles. Así fue cuando Girón, cuando la Crisis de Octubre.

«Ello llega a su colofón cuando se crean los instrumentos del Poder Popular, a partir de los cuales es el pueblo quien elige a sus representantes a través de los delegados de circunscripción y en los diferentes niveles. Y dirige. Decide su propia vida».

Desde el campo de la comunicación, la periodista Jasmine Giner Díaz pondera el interés brindado «en el conocimiento, en la preparación de los jóvenes, en su superación, para que seamos los que construyamos un camino hacia el perfeccionamiento de nuestros medios, basados en la interdisciplinariedad, para ser cada día mejores profesionales».

Por su parte, para el fotógrafo Diego Alejandro Delgado, ser libres es la mejor condición que tiene en Cuba el ser humano. «Me crié en un barrio donde todos se conocen y se ayudan, donde siempre hay un poquito de azúcar o de sal para compartir con quien lo necesite, con la crianza de una madre amorosa, una madre con estudios, bajo la tutela de una abuela alfabetizadora. Nada de eso hubiese sido posible sin la Revolución. No habríamos tenido la facultad de jugar libres por la calle, de poner en primer lugar siempre el bienestar de nuestro vecino más cercano».

***

Nos toca a todos pensar en un futuro donde el bien común sea la brújula que señale el camino indicado. De cara a los retos que decidirán los destinos del país, está más vigente que nunca la máxima martiana.

Según Raynier Pellón Azopardo, para ello urge la concurrencia de todo el potencial intelectual y cultural de nuestro pueblo, puestos en función del desarrollo del país y el bienestar de todos.

«Urge identificar a tiempo las desviaciones o resultados no deseados del proceso de actualización del modelo económico cubano de desarrollo socialista (…) Urge el estudio de la historia, eliminar las fisuras en su conocimiento y las maneras de divulgarla, para hacerla más atractiva. No podemos construir el futuro si no conocemos de dónde venimos».

Otros desafíos constituyen continuar trabajando porque cada cual pueda vivir honradamente con los resultados de su trabajo, señala Pellón Azopardo, y agrega que se necesita abrir espacios y estímulos para el trabajo creativo, cerrando las puertas al egoísmo individual.

Sin intención de brindar recetas preconcebidas, «porque estas no existen», el investigador señala que urge crear las bases de un consenso social que responda a los nuevos tiempos y la necesidad de potenciar una cultura del debate.

En ese sentido, apunta que en medio de un escenario de actualización del modelo económico, resulta un imperativo profundizar en la construcción colectiva sustentada en el diálogo, y la participación consciente de todos.

La legitimidad que tiene el liderazgo histórico de la Revolución Cubana se ganó día a día, con resultados, añade. «Eso incluye que cada uno en su radio de acción pueda poner el máximo de sus esfuerzos, para entre todos guiar el futuro de la nación en cada ámbito».

Solo así seríamos consecuentes con el pensamiento martiano, ese que llama a poner «alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula de amor triunfante: Con todos, y para el bien de todos».

FRASES QUE UN MARTIANO DEBE LLEVAR EN EL BOLSILLO

– «Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre».

– «O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos…!».

– «(…) Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen!».

– «En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo».

– «Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que solo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: “Mienten”…».

– «… alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: “Con todos, y para el bien de todos”».
Discurso Con todos y para el bien de todos, pronunciado por José Martí en el Liceo Cubano en Tampa, el 26 de noviembre de 1891.

fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información y el Programa de las Naciones Unidas para el

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s