El pueblo en la calle pidió EL retorno de chávez | Un pueblo decidido derrotó el golpe

Ante el silencio de los medios, la ciudadanía salió a denunciar ante el mundo el secuestro del Presidente Chávez

El escenario planteado en Caracas el 11 de abril del 2002 tuvo un largo preámbulo en el que se fueron gestando diversas estrategias que perseguían el quiebre del proyecto Bolivariano guiado por el Comandante Chávez, quien tres años atrás había roto con la hegemonía del pacto puntofijista, proeza que hasta la fecha las élites derechistas no le perdonan.

Ante un pueblo hastiado de las políticas de Estado aplicadas durante 40 años, el hecho de que el alzado en contra de la tiranía en 1992, Hugo Chávez Frías, se postulara como candidato a la Presidencia de la República, significó un despertar social que se tradujo en una participación masiva no vista en casi 10 años.

El proyecto de país que Chávez impulsó se distanció mucho de los siempre bien cuidados intereses de las clases favorecidas. En el año 2000, la Asamblea Nacional aprobó una Ley Habilitante que le permitió al presidente gobernar mediante decretos, logrando de esta manera promulgar 49 leyes, en su mayoría de corte social.

Entre los decretos más polémicos estuvieron la Ley de Tierras y Desarrollo Agrícola, que afectó el control de los terratenientes sobre 70% de los suelos cultivables del país; la Ley de Hidrocarburos, que significó el aumento de las regalías al Estado por parte de las compañías internacionales; y la Ley de Pesca, que promovió la práctica artesanal de esa actividad y restringió métodos industriales como el arrastre, altamente perjudicial para los ecosistemas.

La contraofensiva derechista no tardó en manifestarse y en una acción orquestada por Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), varios partidos políticos entre los que figuraron los agonizantes AD y Copei, junto a los medios de comunicación privados, se inició una guerra que comenzó con la convocatoria a un paro nacional, en el que también estuvo involucrada la alta gerencia de Pdvsa. El objetivo: pedir la renuncia del presidente electo democráticamente, Hugo Chávez.

Entre las respuestas a las presiones, el 7 de abril de 2002, en cadena de radio y televisión y con el brío que siempre le caracterizó, el Comandante Chávez anunció un despido masivo de altos gerentes de Pdvsa.

Para el 11 de ese mes estaban pautada concentraciones de ambos bandos. Los revolucionarios se concentraban en los alrededores de Miraflores; la oposición, marchaba hasta la sede de Pdvsa, pero fue desviada al centro de Caracas. En ese momento, el plan de golpe ya estaba en marcha, aunado con el silencio de todos los medios privados.

En su artículo de opinión Combate permanente, prueba de resistencia, la periodista y locutora Elizabeth Matherano explica que la intención siempre fue crear confusión en el pueblo y posicionar una falsa realidad a escala internacional.

La reacción popular fue un hecho que no estuvo dentro de las cuentas de la oposición. Esta, para ese momento, tenía preso al Comandante tras una supuesta negociación en Fuerte Tiuna y tomaba el control de Miraflores y de la televisora estatal VTV.

“La desinformación no fue aceptada y los medios comunitarios y alternativos iniciaron sus cadenas de información, gritando a Venezuela y al mundo que el Comandante no había renunciado. Radio Perola, Catia TV, Radio Fe y Alegría, megáfonos, mensajes de texto, una llamada y cualquier otra forma de comunicación, prendieron la mecha del Pueblo, que entonces se hizo comunicador”, destaca Matherano.

El golpe silencioso que estaba en proceso fue atacado con el poder del pueblo, con la búsqueda de la verdad. Como bien dijera el Comandante: “Todo 11 tiene su 13”.

Ante la teoría de la supuesta renuncia, la gente pedía: “Queremos verlo”; “Donde tienen a Chávez”. Frases de ese estilo se oían en las avenidas y sectores populares de Caracas, siendo multiplicado por voceros que salieron a patear calle, mientras las cadenas privadas transmitían comiquitas de Tom y Jerry, Napoleón Bravo profería la única frase por la será recordado: “Buenos días, tenemos nuevo presidente”, y el canal del Estado era asaltado por Enrique Mendoza.

Recular y huir por la derecha fue la única alternativa que tuvieron los golpistas. El pueblo, con la victoria cantada, esperó a su líder en Miraflores. “Volvío, volvió, volvió” era el canto con el que recibieron al Presidente que se bajaba de un helicóptero, puño arriba, bañado de multitud, alegre e iluminado por cientos de flashes, que volvieron a darle cobertura.

Día de la Comunicación Popular

En 2012, la Asamblea Nacional declara el 12 de abril como Día de la Comunicación Popular. La efemérides rememora cada año el rol que cumplieron la comunicación alternativa y la acción popular en el restablecimiento del hilo constitucional, el 12 y el 13 de abril de 2002, tras el golpe de Estado mediático que ejecutó la derecha venezolana contra el Presidente Hugo Chávez.
El diputado Darío Vivas presentó ante la plenaria del Legislativo una propuesta enviada por el Consejo Nacional de Comunicación Popular, en la que resaltan cómo en esas jornadas el pueblo se activó a través de “radio bemba”, con megáfonos, mensajes de texto, pancartas, grafitis, radios comunitarias y colectivos comunicacionales.
En vida, Chávez fue un promotor entusiasta de la Comunicación Popular y recalcó siempre la importancia de los multiplicadores del acontecer revolucionario

 

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