Para seguir pensando, aprendiendo y participando en Twitter

Diseño: Edilberto Carmona/ Cubadebate.

Hay quienes ni piensan ni aprenden, son una verdadera plaga; hay quienes aprenden pero no piensan, son propensos al engaño; hay quienes piensan pero no aprenden, son los que chocan con la misma piedra; y hay quienes piensan y aprenden, esos son los indispensables. NGPA.

En diciembre del pasado 2018 afirmé que estar en Twitter era un reto de dimensiones por descubrir. Luego de que en nuestro país, por casi seis meses, se viene haciendo una utilización algo intensiva y creciente en Twitter, reitero el enunciado y compartiré mis experiencias, dudas y proyecciones con el ánimo de seguir pensando, aprendiendo y participando.

Esta plataforma de comunicación social es buena para algunos propósitos e insuficiente para otros. Los 280 caracteres limitantes del escrito hay que aprenderlos a gestionar. Claro que se pueden realizar enlaces a trabajos de mayor extensión, también adjuntar fotos y videos que sirvan de complemento.

En los últimos días se han publicado en Cubadebate valiosos artículos sobre las Redes Sociales en Internet, y se desarrolló un Cubadebate en la Mesa Redonda sobre el tema.

Vuelven preguntas importantes y respuestas que por la naturaleza del asunto, no pueden dejarnos satisfechos. Se alerta sobre el impacto peligroso de adelantos científicos y tecnológicos tales como la inteligencia artificial, el Big Data y las redes neuronales, en el campo de las comunicaciones entre gobiernos, gobiernos y ciudadanos y entre ciudadanos.

Cobran fuerza las falsas noticias, los falsos positivos, el trucaje de fotos y videos, este último anunciado como pronta aplicación informática al alcance de todos, la llamada deepfake. Para trucar videos, el software aísla los fonemas que dicen la persona en el discurso, y los combina con los visemas —las expresiones faciales que corresponden a cada sonido. Luego, crea un modelo en 3D de la parte inferior del rostro a partir del video original. Pueden consultar en Cubadebate: Tecnología deepfake: Con esta herramienta solo debes escribir lo que quieras que alguien diga, “para que lo diga”, publicado enla sección Canal USB.

Con tantas amenazas existentes y por venir; y tanta podredumbre humana como contenidos, pudiéramos pensar que lo mejor es apartarse de estos adelantos tecnosociales. Les invito a pensar en lo dicho recientemente por Frei Betto, y cito:  “¿Desconectarse? Eso equivaldría a imitar a la tortuga que mete la cabeza dentro del carapacho y se cree invisible. La salida debe ser ética. Lo que implica tolerancia y no contestar en el mismo tono. Como indica Jesús, “no echar perlas delante de los cerdos” (Mateo 7,6). Dejar que se revuelquen en el fango, pero sin ofenderlos”.

Es parte del entramado de esta plataforma, la duda sobre la legitimidad de los tuiteros, algunos utilizando identificadores raros, por diversos motivos, incluyendo uno notable que es el de las cuentas falsas, para crear un falso consenso.

Me centraré en la utilización de Twitter, sin la pretensión de hacer un análisis epistemológico ni una comparación con otras plataformas

Entre los componentes del amplio menú que podríamos tratar me referiré a dos de ellos:

  • Los que tienen como finalidad el apoyo informativo a la gestión de nuestro Gobierno y de otras organizaciones sociales.
  • Los que tienen como finalidad el debate político e ideológico, tanto dentro como fuera de Cuba.

Sabemos que la tiranía de los 280 caracteres lleva a cometer conscientemente errores ortográficos para poder decir más (q en lugar de que, x en lugar de por, + en lugar de más, y otros más atrevidos pero entendibles).

Sobre el primer componente, fue nuestro presidente Miguel Díaz-Canel quien tomó la delantera, entrando y convocando luego a los ministros y funcionarios públicos de primer nivel a participar en Twitter, con cuenta personal y de sus instituciones.

Generalmente se utiliza para informar sobre reuniones, visitas gubernamentales, medidas de gran interés social, entre otras.

Algunos de estos tuit generan una gran cantidad de comentarios, de respaldo, de preguntas, de alertas, de quejas, de discrepancias,…

Hay tuiteros que se montan en el tuit y lo comparten con o sin comentarios propios, es lo que se conoce como retuitear; otros escriben comentarios al tuit; y la mayoría se limita a expresar que le gusta.

No siempre el autor del tuit responde las preguntas que le realizan, ni comenta sobre denuncias o inconformidades que se publican.

Esta finalidad se debe integrar con el proceso de Gobierno Electrónico, que como sabemos, está en la segunda fase de implantación en que la interacción es la clave.

Sería muy interesante y seguramente útil, que se evidencie lo que los autores de los tuit hacen con el fruto de su participación. Recuerdo una queja de una ciudadana que le tuiteó a la ministra del CITMA, y la ministra le respondió comprometiéndose a darle atención y orientando a quien dirigirse.

En no pocas ocasiones el tuit queda carente de contenido relevante, aunque sabemos que en 280 caracteres no se puede explicar mucho.

La participación de la UJC es bastante activa, mediante la cuenta de sus principales cuadros, no sucede igual con el PCC.  No sé si responde a una política.

Muchos de los tuit de dirigentes cubanos suscitan la participación de cubanos en el extranjero, algunos con preguntas o criterios divergentes y respetuosos, otros ofensivos, hasta límites difícil de tolerar.

El tuit de un ministro o de cualquier otra autoridad tratando un tema de alta sensibilidad, debe ser gestionado adecuadamente de manera que se produzca una diálogo constructivo, que se escuche-lea lo que se dice, evitando respuestas que no dicen casi nada.

El segundo componente del menú tiene otras características y por lo general tiene alcance internacional y mayor participación de cubanos en el extranjero; algunos que se identifican como enemigos del socialismo, que nos etiquetan como dictadura, que ofenden a nuestros dirigentes y revolucionarios respetados por la inmensa mayoría de nuestro pueblo. En esta modalidad incluyo a jefes de Estado y de gobierno que utilizan Twitter como una plataforma de apoyo en sus relaciones internacionales. Recuerdo a Hugo Chávez con su Twitter Candanga, que se convirtió en ejemplo de participación.

En el caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su participación en Twitter da para escribir varios artículos.

Aunque el intento de encasillar en categorías tiene sus riesgos, en ocasiones ayuda a entender para poder tomar decisiones. Sabemos que debido al desgobierno o al gobierno limitado, o al gobierno selectivo y dominante en Twitter, estos componentes se fusionan, las fronteras se pierden.

He definido tres categorías: partidarios, adversarios y enemigos.

Los partidarios: son aquellos que comparten lo esencial del pensamiento político, algunos con diferencias no antagónicas, otros carentes de fundamentación teórica, pero convencidos de la justeza de la causa apoyan resueltamente. No confundir partidarios con militantes de una organización.

Los adversarios: son aquellos que declaran sin rodeos que discrepan del pensamiento político, que no confían en la viabilidad del sistema político vigente, que se oponen a conceptos considerados como irrevocables. Pero generalmente se expresan con respeto, con un comportamiento ético en el debate.

Los enemigos: son aquellos que buscan la destrucción de la Revolución, que no pueden esconder su odio, que insultan, que respaldan a las corrientes y decisiones imperialistas más agresivas contra nuestro país, que aplauden el bloqueo, que aunque digan que buscan justicia lo que pretenden es venganza, que fabrican o se suman a las noticias falsas.

También sucede que un tuitero puede desplazarse entre las anteriores categorías en dependencia del tema que se esté tratando. Algunos lo hacen como puros camaleones políticos y otros por convicciones legítimas. Ojo con los enemigos declarados, que pasan al bando de los adversarios y hasta al de los partidarios.

El debate político interno entre revolucionarios es necesario, ello nos fortalece. Cada cual debe expresar libremente lo que piensa, con argumentos, con la verdad como principal carta de triunfo. Solo así la Unidad será nuestra garantía de victoria. La Unidad fruto de la imitación y de la repetición irreflexiva nos debilita.

En mi opinión, Twitter no es una buena plataforma para el debate político, pero como tiene gran cobertura no debemos abandonarla, sino hacer un gran esfuerzo por escribir las esencias, también aprender a segmentar los razonamientos en varios tuit o en las respuestas a los demás.

El debate político con los adversarios requiere sabiduría y cierta dosis de tolerancia. Lo más fácil es bloquear o silenciar tuit de los adversarios políticos, pero ello podría significar que al callar estemos otorgando a la vista de los demás. Los adversarios políticos pueden generar un clima adecuado para el debate culto y provechoso. Es necesario saber utilizar la razón y la emoción.

En el caso del debate con los enemigos, no siempre es posible guardar la compostura, hay cosas que resultan indignantes, y puede justificarse la decisión democrática de romper el diálogo. No se trata de miedo al debate, es cuestión de convicción de que no vale la pena desgastarse.

También es cierto que si dejamos de responder el tuit de un enemigo declarado, estamos dejando que este corra por el mundo. En este caso la mejor manera no es el enfrentamiento retórico, sino la demostración de nuestras verdades con hechos históricos comprobables y poniendo a la luz pública la criminalidad de sus intenciones.

Los programas estimulados por EE.UU., para realizar tuitazos contra Cuba están documentados, bien utilizando ataques esenciales o reclamos que en definitiva son también aspiraciones nuestras como es el de rebajar los precios de Internet.

En el debate con partidarios y adversarios que se siguen mutuamente, según mi experiencia, es provechosa la comunicación bilateral que Twitter posibilita con los mensajes directos. Aquí se pueden realizar precisiones sobre los fines que se buscan, y profundizar en contenidos no abordados en lo que se comparte para cualquiera.

Estoy convencido de que faltan aspectos esenciales por tratar y algunos por profundizar; pero como el debate posibilita enmendar en parte estas carencias, no me mortifico demasiado. Confío en ustedes.

Termino expresando que mi mayor deseo es que los jóvenes sean vanguardia en el pensamiento, el aprendizaje y la participación en Twitter.