El virus OTAN y el virus Covid-19

Tomado de Correo del Alba.

Ser cara dura es un gran anticuerpo. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tiene mucho de eso, hasta para vender.

Hace unos días, su secretario, Jens Stoltenberg, entrevistado por el periódico La República, declaró: “La preocupación fundamental de la Alianza es garantizar la defensa, incluso en medio de una epidemia”. Y ante la pregunta de si esta emergencia sanitaria no era una demostración del hecho de que la salud (el bien más importante) no puede depender de las armas y, por lo tanto, si era necesario transferir recursos de los gastos militares a los civiles, respondió: “El mundo en el que vivimos no tiene certezas; hemos visto el terrorismo en Irak y Siria, la más asertiva Rusia, los ataques cibernéticos, la inestabilidad en el norte de África. Todo condiciona nuestra seguridad. Por eso los aliados, incluyendo Italia, se han comprometido a gastar más en defensa”.  (http://www.albatv.org/La-OTAN-para-la-salud-mundial-El-insulso-y-surrealista-Secretario-Stoltenberg.html?var_mode=calcul)

Para la OTAN, cuyos miembros nunca han sido atacados por nadie, “defensa” significa “ofensa”, directamente, a través de las diversas guerras de agresión de las que se ha manchado el bloque occidental, y por poder, mediante el apoyo a los grupos terroristas. La OTAN es un virus mortal para millones de personas y pueblos enteros. Mientras tanto, en la emergencia sanitaria Italia (debido a errores y recortes en el gasto sanitario) ha sido ayudada por países que la Alianza considera enemigos o contrapartes: China, Cuba y Rusia.

Como un boxeador golpeado, la OTAN está tratando de ponerse a salvo. Así, en los últimos días, tres artículos sucesivos del diario italiano La Stampa –¡qué tripleta!– explican que aquella está a la vanguardia de la guerra contra el Covid 19 e implementa iniciativas “dentro del Centro Euroatlántico de Coordinación de Respuesta a Desastres, uno de los programas puestos en marcha”. ¿Qué intervenciones? Suministros médicos, datos digitales y… una mirada cuidadosa a los rusos que han llegado a Italia.

Como en Navidad, durante las emergencias todos se vuelven buenos. Y así es como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan –cuyo papel en la destrucción de Siria desde 2012 ha sido irremplazable–, tiene en su conciencia a los muertos, a los amputados, a un país en ruinas. Turquía ha puesto a disposición de los aliados del la OTAN un avión que, según el periódico, “ayer (1 de abril) salió de Ankara con destino primero a Madrid y luego a Pratica di mare, llevando 450 mil mascarillas, así como otros equipos de protección y gel desinfectante”.

“En la emergencia sanitaria Italia ha sido ayudada por países que la Alianza considera enemigos o contrapartes: China, Cuba y Rusia”  

El Embajador turco, presente en el corte de cinta en el Aeropuerto, junto con el Jefe del Estado Mayor de la Defensa italiana y el ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio, puede estar satisfecho. Todo le será perdonado.

Al mismo tiempo, una infalible empresa italiana se ha asociado con la Alianza, para convertir 25 máscaras de buceo en respiradores cada semana. Pero en el futuro, ¿se activará la conversión de espadas en rejas de arado?

La OTAN también ha ofrecido a Italia los materiales para construir hospitales de campaña, pero la Defensa Civil dijo: “Tenemos todo”. ¡Qué lástima!

Pero cuidado: en la primera cumbre virtual de los setenta años de historia de la Alianza Atlántica, uno de los temas fue la “desinformación, un vehículo utilizado por algunos actores externos para echar sal en la herida de la crisis sanitaria”. ¿A qué se refieren? ¿Quizás por el hecho de que los italianos han agradecido a los chinos, rusos y cubanos por la ayuda?

Hay algo más. El tercer artículo es una entrevista a Hamish De Bretton-Gordon, excomandante del Regimiento Conjunto Químico, Biológico, Radiológico y Nuclear. Es muy fuerte, ya que “entre los cuatro o cinco principales expertos europeos en armas biológicas y químicas”. La entrevista se refiere al asunto de la ayuda rusa que “ha suscitado perplejidad y temor en Italia, tanto en los círculos gubernamentales como entre los militares”.

El exComandante explica que esta misión rusa “es una unidad muy especializada, y esto sería inimaginable en cualquier otra situación; tener tropas rusas altamente entrenadas en un país de la OTAN”.  Igual expresa que sí es propaganda: “No puedo imaginar cómo puede suceder esto en un país de la OTAN. Los rusos ven la operación como un gran éxito”.

Luego añade que, sin duda alguna, entre los rusos que operan en Italia está la presencia de la inteligencia de aquel país, y tratarán de “aprender lo más posible sobre Italia y su despliegue de fuerzas”. ¿Con qué fin? De Bretton-Gordon solo manifiesta su asombo.

Pero nos sorprende más su afirmación:  “Los italianos están en primera línea en la defensa de las armas químicas y biológicas de la OTAN y apenas necesitan el asesoramiento de los rusos”.

Nuestra pregunta (que el periodista no ha hecho al gran experto): ¿Qué armas químicas y biológicas de la OTAN debe defender Italia?

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Marinella Correggia Periodista, escritora y ecopacifista

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