Bolton: “Trump me dijo que Guaidó no tiene lo que se necesita”

Tomado de Correo del Alba.

El imperio cada vez tarda menos en develar su perversión geopolítica y política interna. Es así como en estos tiempos de pandemia y cuarentena hemos visto desfilar los cadáveres en Nueva York, asesinar a afroamericanos por parte de la policía y, ante nuestros ojos, las medidas antidemocráticas tomadas para dispersar las marchas de miles de manifestante en contra de tanta desidia estatal y del hambre que se ha instalado en Estados Unidos con una tasa de cesantía histórica, pero esto es para otro artículo.

Hasta hace poco tardaban más en sacar a relucir sus miserias, que superan con creces la ficción de la serie House of cards. Los archivos secretos desclasificados de Estados Unidos daban a conocer intromisión directa en golpes de Estados, asesinato de presidentes, destitución de mandatarios, en fin, una serie de delitos que habían cometido y que pensaban olvidados con el paso de los años.

Y nos detenemos en el caso de Chile, primero porque es paradigmático los cables de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense enviados desde Santiago, archivados con el nombre:“Guerra de Preparación Sicológica General: País Chile, Febrero 1973-1974” (“Psych Warfare General: Country Chile, February 1973-1974”).  Los documentos revelan que la CIA contó entre sus agentes chilenos con, al menos, un líder de la Democracia Cristiana (DC), dos directivos de El Mercurio y un alto oficial del Ejército. Y segundo léase: “También indican que la DC envió a Venezuela, a tres militantes para entrenarse en explosivos y comunicaciones clandestinas”.

Es decir, Venezuela en los 70 formaba parte de su “patio trasero”, donde entrenaban a sus esbirros.  Esto explica muchas cosas; pues bien, con Hugo Chávez la condición de país subordinado se terminó, por eso la arremetida es constante y en crescendo. Lo dice el mismo Gobierno y los involucrados. Otro botón de muestra: hace unas semanas en su cuenta de Twitter Trump señaló que Powell “fue muy responsable” de llevar a Estados Unidos “a las desastrosas Guerras de Oriente Medio”, y agregó: “¿No dijo Powell que Irak tenía ‘armas de destrucción masiva’? No las tenía, ¡pero fuimos a la guerra!”.

Ahora se dio

En estas últimas horas se ha dado a conocer que verá la luz el libro de memorias de John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump, el de la carpeta amarilla anunciando cinco mil soldados a Colombia.  El título es La habitación donde ocurrió, tiene un total de 577 páginas, y se estima que estará en librerías el próximo 23 de junio, si es que la Casa Blanca lo permite. Fragmentos del libro de Bolton develan la ignominia contra Venezuela y para que a nadie le quepa duda de lo que han hecho parte del plan macabro que afecta a todos y todas las venezolanas, damos a conocer en este acápite del terror, a continuación, algunos extractos:

“Poco después del ataque de drones en agosto, hablamos de Venezuela y Trump me dijo: ‘Hazlo’. Se refería a acabar al régimen de Maduro”

“Trump me insistió que quería una opción militar para Venezuela”.

“Yo expliqué porqué la fuerza militar no era una opción, sobre todo por la oposición a la idea en el Congreso. Yo estaba convencido de que podíamos lograr los objetivos trabajando con los oponentes de Maduro”.

“Nosotros no jugamos ningún rol en asistir o alentar la oposición a asumir la presidencia interina. Ellos vieron esta como su última oportunidad. Ya estaba todo listo y nosotros debíamos decidir cómo responderíamos. ¿Sentarnos y observar? Pedí a Claver-Carone que lo apoyáramos”.

“Cuando le informé a Trump, le frustró que le hablara de solo un ‘posible’ cambio en Venezuela. Me pidió que publicara una declaración a mi nombre y no de él. Lo hice”.

“Yo sugerí el primero de octubre de 2018 declarar a Venezuela un ‘Estado patrocinador del terrorismo’”.

“Todos queríamos tomar un paso decisivo (sancionar al sector petrolero de Venezuela), menos el secretario del Tesoro Mnuchin. Él quería hacer poco o nada, argumentando que si actuamos, eso llevaría a Maduro a nacionalizar lo poco que quedan de las inversiones de Estados Unidos en petróleo”

“Teníamos una muy buena oportunidad para derrocar a Maduro y era posible que no se repitiera si no se tomaban las medidas. Pompeo estuvo de acuerdo en que no podíamos permitir que se repitiera el error de Obama en 2009, cuando no hizo nada ante las protestas en Irán”.

“Incluso la OEA, una de las organizaciones internacionales más moribundas (y eso ya es decir demasiado), fue despertada para ayudar a Guaidó”.

“El simple hecho de que Guaidó estuviera libre me mostraba de que había un chance. Necesitábamos la decisión de Trump de sancionar y reconocer a Guaidó como legítimo presidente cuando cruzara el Rubicon el 23 de enero”.

“(En la víspera del 23 de enero) el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, y el canciller Arreaza, se habían acercado a la oposición, tentativamente explorando cuál era la propuesta de amnistía de la Asamblea Nacional”.

“Trump quería la seguridad de que en una Venezuela post-Maduro, ni Rusia ni China se seguirían beneficiando de las reservas de petróleo de Venezuela y de acuerdos ilícitos con el régimen de Maduro y Chávez”.

“Trump acordó reconocer inequívocamente a Guaidó, para lo cual Pence, quien estaba en la reunión, estaba listo. Luego Trump añadió: ‘Quiero que él diga que será extremadamente leal a los Estados Unidos y a nadie más’”.

“Trump aún quería una opción militar (…) Y esa es una prueba de lo que algunas personas pensaron que era un chiste, cuando Trump luego comentó que yo lo estaba reteniendo. Él decía la verdad sobre Venezuela”.

“Trump me llamó a las 9:25 am del 23 de enero para decirme que el borrador que había preparado para publicarse cuando [Guaidó se juramentara] era ‘hermoso’, agregando que, ‘casi no digo eso’”.

“La primera señal de problema de Trump llegó la noche luego del 23 de enero cuando me llamó para decirme: ‘No me gusta donde estamos’, refiriéndose a Venezuela. A él le preocupó la conferencia de prensa de Padrino, diciendo, ‘toda la Fuerza Armada apoya a Maduro’”.

“‘Yo siempre he dicho que Maduro es duro. A este chico, Guaidó, nadie nunca ha escuchado de él’, me dijo Trump. Yo le expliqué que los militares se habían quedado en los cuarteles y que oficiales de alto rango se le habían acercado a la oposición”.

“Todo estaba aún en juego y mientras más tiempo pasaba, era más probable que se fragmentaran los militares, que era lo que nosotros realmente necesitábamos”.

“El secretario Kim Breier quería que esperáramos 30 días para imponer sanciones, lo que era una completa locura. Al principio no me lo tomé con seriedad, pero el argumento de Breier empezó a expandirse”.

“Si yo tuviera que ser cínico, diría que Breier y su oficina trataban de subvertir nuestra política de presión”.

“Por fin íbamos a anunciar las sanciones en conferencia de prensa de la Casa Blanca, pero me llamaron a la Oficina Oval primero (…) Trump me preguntó que si podíamos enviar 5000 tropas a Colombia en el caso de ser requeridas (algo que anoté en mi bloc amarillo)”.

“Le dije a Trump que iba a chequear con el pentágono. ‘Ve y diviértete con la prensa’, me dijo. Lo que hice cuando mi bloc fue captado por la cámara y generó miles de especulaciones (semanas después, el canciller colombiano me regaló notas legales para que no se me agotaran)”.

“Me preocupaba que nuestro Gobierno no viera el sentido de urgencia. Había, en todo el Gobierno, una obstrucción, heredada principalmente del Gobierno de Obama, que en ocho años no vio a Venezuela, Cuba o Nicaragua como adversarios”.

“Mientras se acercaba el 23 de febrero, corrían rumores de que el comandante del Ejército Suárez Chourio anunciaría públicamente que abandonaría a Maduro. Esos rumores los habíamos escuchado antes, pero el ingreso de la ayuda humanitaria sugería que ahora podía ser cierto”.

“No me pareció una buena idea que Guaidó cruzara la frontera el 23 de febrero por diferentes razones. Era dramáticamente peligroso: política y físicamente”.

“La operación del 23 de febrero simplemente fracasó (…) Para la noche, pensé en que la oposición había hecho muy poco para tener éxito. Me decepcionó que los militares no respondieron como hubiera querido. Y me sorprendió que ni Guaidó ni Colombia tenían alternativa”.

“Entendimos después de que había especulaciones de que los colombianos se habían quedado frío, temiendo un enfrentamiento militar para el que no estaban preparados. ¿Es que acaso a nadie se le ocurrió eso?”.

“El 3 de marzo, Trump me dijo: ‘Guaidó no tiene lo que se necesita… Aléjate un poco de eso, no te involucres tanto’”.

“Las negociaciones de la oposición con el régimen permitieron que nos diéramos cuenta de que las fisuras que buscábamos estaban emergiendo (…) Nosotros queríamos mostrar que hablábamos en serio sobre la amnistía. Esto era realpolitik. Había que tragarse algunos sapos”.

“Era mejor liberar a los venezolanos que mantenernos apegados a ‘principios’ que los mantuvieran oprimidos. Por eso fue que tuiteé que le deseaba a Maduro un retiro tranquilo en la playa. No me gustaba la idea, pero era preferible a que siguiera en el poder”.

“Evidencia de división en el régimen pudo haber provocado el arresto de dos asesores de Guaidó, particularmente su jefe de gabinete, Roberto Marrero. Bajo las circunstancias adecuadas, los militares aún pueden perfectamente derrocar al régimen, no solo a Maduro, y permitir el regreso de la democracia. Lo que ahora obstaculiza principalmente la salida de Maduro, es la presencia cubana y el apoyo financiero ruso”.

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