Medicina Natural y Tradicional: Del «yerberito» del barrio a buenas prácticas de calidad

Tomado de Granma.

La reorganización del flujo productivo y la entrada de equipos al centro camagüeyano permite la aplicación de buenas prácticas a favor de la calidad y la inocuidad.

A falta del célebre «yerberito» del barrio y sus graciosos pregones, desde la década de los años noventa del siglo pasado cobró fuerza de manera gradual en el país un programa que estableció el uso terapéutico de las plantas medicinales, validadas por una tradición secular y por investigaciones científicas.

Con ese loable propósito, refrendado por la Directiva No. 26 del ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, surgió hace 28 años en una antigua casona señorial de la barriada de Alturas del Casino, en esta ciudad, lo que es hoy el Centro Provincial de Producción Local de Medicamentos.

Se trata de transformar el anamú, la caña santa, el jengibre, la hierbabuena, la majagua, el orégano, la salvia, el llantén, la sábila, el tilo y otras muchas plantas de conocidas cualidades curativas en extractos, tinturas, jarabes, gotas, cremas y champú, para ponerlos al alcance de la población en la red de farmacias del territorio.

Las especialistas en control de la calidad desempeñan un papel decisivo en la garantía de un fitofármaco seguro y apto para el consumo humano. Foto: Miguel Febles Hernández

«El centro está en capacidad de elaborar hasta 45 de esos productos, aunque solo contamos con 24 de ellos inscriptos en el plan de este año, ascendente a 2 100 000 frascos, una cifra que supera en 167 000 unidades lo logrado en el calendario anterior», informa Mario Filiberto del Valle, director técnico de la institución.

Refiere el especialista que, al complicarse la situación epidemiológica con la aparición del nuevo coronavirus SARS-Cov-2, se reforzó la elaboración de hipoclorito de sodio, como arma fundamental en la desinfección, y de varios fitofármacos de probada eficacia en el tratamiento de afecciones respiratorias.

A su producto líder, el broncodilatador Imefasma, cuya fórmula se creó en esta provincia, se sumaron en los meses más complejos de la pandemia los jarabes anticatarrales fabricados a base de naranja, orégano, aloe, romerillo y caña santa, todos de alta demanda y reconocimiento por parte de la ciudadanía.

Tales niveles productivos, en un proceso casi manufacturado, se alcanzan con una plantilla de apenas 23 trabajadores, entre especialistas en control de la calidad, técnicos y operarios, buena parte de los cuales acumulan una vasta experiencia en la entidad, perteneciente a la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas.

«Ha sido posible también, explica Mario Filiberto del Valle, gracias a los trabajos ejecutados en 2016 para la aplicación de las buenas prácticas industriales, que incluyeron la reorganización de todo el flujo productivo y evitar así la contaminación y el entrecruzamiento de la producción terminada con los desechos.»

Por las manos de este pequeño colectivo de trabajadores pasan a diario miles de frascos con disímiles productos de la medicina verde. Foto: Miguel Febles Hernández

Además del proceso de envasado diario de miles de frascos para su comercialización, la instalación prepara diferentes extractos fluidos que son enviados, como materia prima estandarizada, a las farmacias especializadas y a las unidades asistenciales que también se dedican a la elaboración de medicina verde.

Todo depende, en buena medida, del suministro estable de las plantas medicinales, a través del programa de la agricultura urbana, suburbana y familiar, y de la entrega oportuna por parte de los proveedores de las sustancias químicas, reactivos, envases y materiales de laboratorio necesarios.

«El primer control de calidad, puntualiza la especialista Maité Batista Espinosa, se les realiza a las plantas medicinales tan pronto llegan al centro y cuando ya se tiene el criterio de aptitud, entonces comienza su procesamiento, acompañado en cada una de las fases por estrictas verificaciones intermedias».

Concluida la producción y antes de salir de la entidad, el laboratorio le da el visto bueno al medicamento y emite un certificado de calidad, sin el cual no está autorizada su distribución y comercialización en ninguna de las farmacias y centros asistenciales del territorio.

Lo cierto es que la medicina natural, lejos de constituir una alternativa ni pretender sustituir el empleo de otros medicamentos, se posiciona cada vez con mayor fuerza en la aceptación popular, al ofrecer una variante de solución a las dolencias con productos seguros, asequibles, efectivos y con menos reacciones adversas.

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