A poco más de 100 días de las elecciones en EEUU (II): La derrota del fascismo, principal y alcanzable objetivo

Tomado de Cubadebate.

El fascismo está en la Casa Blanca, y en solo 40 meses directamente en el poder ha hecho un perjuicio muy alto al mundo.

Un presidente y una Administración que han eliminado regulaciones ambientales y retirado al país del Acuerdo de París sobre cambio climático; que han implementado y escalado sanciones a múltiples países, agresiones contra Venezuela, Irán, Siria y Cuba; criminalizado tanto a inmigrantes como a inconformes; tenido una caótica gestión durante la pandemia y una irresponsable y divisiva respuesta al movimiento de protestas contra el racismo y la brutalidad policial, y que han entorpecido la lucha contra las armas de fuego y han hecho la guerra a todo lo que huela a idea progresista.

Donald Trump y sus seguidores llaman constantemente “marxistas” o “comunistas” a sus opositores; “terroristas” a quienes protestaban contra la violencia policial y el racismo en las calles de todo Estados Unidos. Afirman que Joe Biden se ha entregado atado de pies y manos a los sectores de centroizquierda que constituyen el ala liberal-progresista del Partido Demócrata.

Es interesante notar que, en contraste, algunos comentaristas y autores dicen lo opuesto: que la izquierda y centro-izquierda estadounidense se han plegado al establishment del Partido Demócrata. Como siempre, los extremos, de una forma u otra, terminan por tocarse.

Lo que sí debe quedar bien claro es que todos los esfuerzos deben dirigirse hoy a la derrota del fascismo, representado por Donald Trump como candidato a la reelección. La entronización –sin saber cuándo finalizaría– de un Gobierno fascista a orillas del Potomac sería una gravísima amenaza para todo el mundo, incluidos los propios Estados Unidos.

Factores de cambio para Trump, respecto a 2016

–Un profundo desgaste de la percepción de Donald Trump por la ciudadanía y las fuerzas políticas de Estados Unidos y el resto del mundo.

–Frecuentes mentiras, expresiones insultantes o faltas de lógica.

–Haber sacado o forzado a renunciar, casi siempre de forma injustificada y abusiva, a cientos de funcionarios de medio o alto rango dentro de la Administración, casi todos con influencia en del voto republicano.

–Dedicarle toda su atención a la reelección, con evidente abandono de sus verdaderas tareas y funciones.

–Desmedido patrocinio a familiares y amigos, incluso violando en muchas ocasiones lo regulado al respecto.

–Irresponsable manejo de la crisis durante la pandemia, en la que ha ignorado constantemente a expertos.

–Contradicciones aparentes con los científicos, gobernadores de estados y otras autoridades, interfiriendo en la batalla epidemiológica.

–Trump dejó pasar mucho tiempo y le dio poca importancia al impacto de la pandemia en Estados Unidos desde los inicios. Después, hizo irresponsables afirmaciones acerca del uso de productos tipo cloroquina, recomendando la ingestión de compuestos químicos tóxicos, minimizando en todo momento la seriedad de la situación, haciendo la guerra a la OMS.

–No usar máscara sistemáticamente y convocar actos públicos masivos (como el de Tulsa, Oklahoma, y otros), sumamente peligrosos en un momento en que Estados Unidos registra astronómicas cifras de fallecidos y contagios de COVID-19.

–Acusaciones sin pruebas a otros países, en particular a China (usando frases como “el virus chino”, etc.), sobre la “culpabilidad” por la pandemia.

–Clara prioridad de la economía sobre la vida humana y alta presión por “reabrir” las industrias y negocios en estados donde, claramente, no había condiciones para ello.

–Anuncio a la ONU de que se retiran los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, lo que será revertido por el próximo Gobierno. Tal es el nivel de ridículo y lo evidente de buscar un chivo expiatorio de su fracaso.

–El racismo, la brutalidad policial, la venta de armas, las masacres y la enorme influencia de la NRA no han generado un pronunciamiento constructivo del presidente. Este es un factor que, por sí solo, puede ser determinante para una derrota de Trump.

–Fortalecimiento sustancial del ala progresista del Partido Demócrata, lo cual conlleva un mayor hincapié en reformas sociales altamente anheladas por el pueblo. También implica una más alta capacidad de disciplina y movilización de los votantes anti-Trump.

–Alta irresponsabilidad ambiental en favor de compañías, negocios e industrias con una alta huella de carbono.  Ha ignorado el cambio climático,  abandonado el Acuerdo de Parí, y aprobado proyectos sumamente perjudiciales y controversiales en el campo de la energía.

(Como un factor negativo para la oposición, está que Joe Biden es un candidato de poco atractivo personal y político). Todos estos factores y muchos otros han provocado cambios en la percepción pública y política de Donald Trump y en sus posibilidades para acceder a otro mandato en las elecciones de 2020.

El concepto de “punto de no retorno” y las elecciones de 2020

Esta frase fue utilizada originalmente en la aviación y se refería a que existe un punto álgido a partir del cual volver atrás deja de ser una opción frente a la de seguir adelante.

Hoy día la expresión se ha extendido a muchas otras áreas; por ejemplo, puede existir un punto de no retorno ambiental donde la disrupción de ecosistemas o sistemas climáticos más allá de un punto crítico genere cambios irreversibles y cuyas consecuencias escaparían al control de la humanidad, generando mayores impactos naturales y en la existencia humana.

En el campo de la política, se refiere a la conformación de un bloque de votación o estado de opinión del pueblo en que se observa un claro apoyo a favor o en contra de un candidato, que resulta poco menos que invariable.

En las elecciones de 2020 en Estados Unidos, a mi juicio, se ha llegado a ese “punto de no retorno” en los factores que favorecen la no-reelección de Donald Trump. Está completamente claro que no hay juego ganado antes del out 27, pero solo algunos factores inesperados y poco probables podrían mover la aguja de la escala en dirección contraria; es decir, a favor de la reelección de Trump.

¿Cuáles serían esos factores que pudieran revertir “el punto de no retorno”?

–Un descalabro de Joe Biden en los tres debates presidenciales. Los debates se producirán (hasta este momento, pero puede haber cambios) los días 29 de septiembre y 15 y 22 octubre. También se producirá un único debate entre los compañeros de fórmula que ocuparían la vicepresidencia, en el que Mike Pence tiene pocas probabilidades de éxito ante cualquiera de las posibles candidatas demócratas.

En el caso de los tres debates entre Biden y Trump, debe quedar claro que se enfrentan dos equipos profesionales de la política y la comunicación, y que la muy superior capacidad histriónica de Trump podría ser opacada por su descontrol y su enorme mitomanía en debates que serán vistos por decenas de millones de televidentes y en los que cada palabra dicha va a ser sopesada nanométricamente por los analistas y campañas de ambos candidatos.

–Un gran escándalo público; por ejemplo, la supuesta actuación del hijo de Biden en Ucrania. Pero en ese caso ambos candidatos podrían recibir lodo por igual, incluyendo el ilegal hecho de que Trump usara a una persona que no es miembro del Gobierno, como R. Giuliani, en funciones de “Gobierno privado”, y la abierta extorsión al Gobierno de Ucrania para incriminar a Biden por vía de su hijo. Pero siempre existe tal posibilidad, y Trump la busca desesperadamente.

–Una recuperación extraordinaria de la economía y el empleo antes de las elecciones, lo que es sumamente improbable. La pandemia está lejos de ser controlada. Intentos como los que ya se han producido para ocultar o falsificar cifras económicas o de empleo, solo pueden actuar en detrimento de Trump.

–Una gran división dentro del Partido Demócrata, y  que una parte de sus seguidores pierda interés en votar. Una alta asistencia a las urnas es esencial para los opositores a la reelección de Trump. La realidad muestra todo lo contrario, el que está dividido es el Partido Republicano, con grupos de alta visibilidad como el Lincoln Project o en torno a líderes reconocidos como la familia Bush, la familia McCain, Mitt Romney, Jeff Flake, y muchos otros.

–Una muy decepcionante elección de su compañera de fórmula por parte de Joe Biden. No parece muy probable. Todas las candidatas que son analizadas tienen un perfil adecuado para el sentir del electorado estadounidense. Algunas de ellas, como Kamala Harris y Susan Rice, son consideradas como potenciales presidenciables en el futuro. La extraordinaria Alexandria Ocasio-Cortez, una fuerza de la naturaleza en el campo de la política progresista, es demasiado joven para aspirar legalmente a la vicepresidencia.

¿Cómo concretar la derrota de Donald Trump?

La unidad de todas las fuerzas antifascistas es requerida, imprescindible. El movimiento progresista y socialista democrático de Estados Unidos es hoy significativamente más numeroso y unido, ha cerrado filas con el resto del Partido Demócrata, como no lo hizo en 2016, cuando Hillary Clinton pensó que podría ganar sin un gran apoyo de ese sector del electorado y lo desdeñó, con los resultados que conocemos y lamentamos.

El Partido Republicano y en especial los partidarios de Donald Trump tienen mucha disciplina y van a ir a votar masivamente, en unas elecciones en las que la asistencia a las urnas puede ser definitoria. Los simpatizantes demócratas y los votantes anti-Trump en general deberán votar sin falta y habrá que crear todas las condiciones para que lo hagan. No se debe olvidar que Trump y quienes lo quieren en el poder van a hacer todo lo necesario para desanimarlos.

Estados Unidos ha cambiado en 2020. Las enormes manifestaciones de repudio a la brutalidad policial así lo demuestran, pero aún el control político del imperialismo sigue entronizado. La tarea hoy es transitar del más abierto fascismo a un Gobierno menos criminal y perjudicial para la humanidad. Otras condiciones que hoy aún no existen, se están formando de una manera mucho más acelerada que lo que muchos esperaban. La fuerte repercusión a escala nacional del asesinato de George Floyd lo mostró.

La derrota de Donald Trump y todo lo que él representa es una tarea cardinal y un objetivo alcanzable. Hay mucha motivación en amplios sectores de la ciudadanía para sacarlo de la Casa Blanca, y el hecho de que esa motivación popular exista es en sí mismo un elemento de cambio progresista. Biden es un personaje gris y derechista, pero en una escala muchísimo menor que Donald Trump y sus secuaces Mike Pompeo, Mauricio Claver-Carone, Marco Rubio, Elliott Abrams y otros. Es una votación entre dos y hay que defender lo menos malo, nunca lo peor.

El próximo 3 de noviembre, la principal tarea y la meta completamente posible son derrotar a la extrema derecha fascista en Estados Unidos.

A poco más de 100 días de las elecciones en EEUU (I): Quiénes son los que votan

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