Cuba: tráguense el golpe

Tomado de Miradas Encontradas.

Por Norelys Morales Aguilera

Después de proteger a los integrantes de la pijamada en San Isidro mediante la acción de las autoridades sanitarias para que se aíslen en sus domicilios por la COVID19, un grupo de artistas, otros mal llamado artistas y otros confundidos, se dirigieron al ministerio de cultura, para plantar el circo ahí.

Si usted considera lo anterior diferente a sus creencias espero que le diga algo una cuenta falsa del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel.

No se requiere mucha suspicacia para entender el sentido de la maniobra artera. Podrá haber confundidos, pero esos jóvenes no están en su totalidad pagados por el Imperio, y por otro lado, la capacidad de dialogar de la Revolución y sus dirigentes no está en tela de juicio. Eso es lo que se pretende hacer creer.

Baste decir que ya el Ministro de Cultura, Alpidio Alonso, ha dialogado con representantes de los convocados o autoconovocados.

Sendos reportajes de BBC Mundo y Deutsche Welle por no mencionar a los medios instigadores de la contrarrevolución y sí bien pagados por la USAID y la NED, refieren los sucesos en La Habana como la punta del iceberg de una «revolución de color» o un «golpe suave», que da igual la denominación.

No hay que privarse de saber que los terroristas de Miami, se convirtieron a la «no violencia» de Gene Sharp, con que la CIA ha manejado movimientos como la llamada revolución de colores en el espacio post soviético, o la primavera árabe.

Recordemos los pasos de Sharp:

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipulando a la población para que emprenda manifestaciones y protestas violentas contra las instituciones estatales.

4ta. Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, para crear un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente preparar el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Recordado esto se comprende el relato que están haciendo los grandes medios y los pagados por Estados Unidos.

Pero, ni la Revolución ha perdido su capacidad de convocatoria que vemos hoy entre los muchos jóvenes y pueblo en general afanado en salir de la crisis económica y combatir la epidemia, ni renunciará jamás a escuchar las sanas inquietudes, que sin temor alguno señala la gente cubana.

Está muy apurada la contrarrevolución y sus amos y pagadores por aparentar lo que no sucede de veras, antes de que Trump se acabe de largar, para regalarle a Biden una revolución de color en el Caribe.

Pero resulta, que ya en Cuba hay una Revolución tan cubana como las palmas y del color de la bandera nacional. Están advertidos si quieren. Tráguense el golpe.

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