Pandemia que despierta solidaridad.

Original de Mayda Camacho.

solidaridad

En las noticias publicadas en la prensa plana, en la televisión, por la radio, en las redes sociales, y todos los espacios de difusión masiva y de comunicación interpersonales posiblemente el «Coronavirus» o «Covid-19» son las palabras más utilizadas. Una lamentable Pandemia que ha cobrado la vida de miles de personas y aún no detiene su pico de infección. Mientras unos gobiernos toman medidas y son solidarios, otros en cambio, dejan morir a ciudadanos pobres y mantienen a las poblaciones desprotegidas, simplemente porque la economía está primero. A pesar de esta panorámica mundial podemos encontrar gestos de solidaridad en muchos países, edades e idiomas.

Navegando entre noticias y redes sociales encontré muchísimas muestras de solidaridad en este período. Solo voy a compartir algunas, aunque los que queden por mencionar no dejan de ser reconocidas. Son acciones de héroes y heroínas anónimos que aportan día a día granitos de apoyo para combatir juntos al Coronavirus.

Empezamos en la Patria de Bolívar y de Chávez, donde conocimos por las redes sociales de una internauta llamada Pilar González que elabora nasobucos en casa y luego los entrega a las personas más expuestas al Coronavirus, por el trabajo que desempeñan. Ha entregado de sus mascarillas a guardias de turno que cuidan la tranquilidad ciudadana, a dos panaderías que se mantienen dando servicio a la población, y al CDI más cercano donó de estas y además medicamentos.

Pilar nasobucos

Realmente un acto de altruismo, que implica tiempo de trabajo en casa, luego recorrer su ciudad para las entregas y si sumamos las canas que peina Pilar, pues podemos saber que es una de las personas que mayor probabilidad tiene de complicarse en caso que contraiga la enfermedad, pero ahí está: firme, valiente y dando aliento y esperanza a todos. Gracias, Pilar, heroína de estos tiempos.

Mientras en la ciudad de Guanajuato, México, el negocio “La pizzería” entrega pizza gratis a las personas mayores. El maestro pizzero, Gerardo Gutiérrez, dijo:

“Se tomó esta iniciativa de ayudar a los que más lo necesitan, a los que menos tienen. Y ha venido mucha gente. Se les da una rebanada de pizza y una bebida, lo que ellos gusten”.

Agregó Gutiérrez que la iniciativa ha tenido aceptación, y han ganado simpatía de los internautas a través de las redes sociales. Sencillamente una acción donde se piensa primero en la gente y no en la economía. Felicidades, Gutiérrez, otra admiradora más.

Un gesto parecido se repite en la Isla más grande del Caribe, en Cuba. El restaurante italiano “Bella Ciao” brinda pizzas margaritas y espaguetis boloñesa a las personas mayores de la comunidad donde se encuentra la instalación. Los dueños del sitio exponen:

“Cuando hay un problema social como este, hay que estar unidos. Si estamos unidos, ganamos la batalla. Sin solidaridad no llegamos a ninguna parte”

“Cuba enviando médicos a Italia nos dio una lección de solidaridad. Lo poco que podemos hacer nosotros ahora es hacer algo similar con los recursos que tenemos”

“Ahora mismo, comercialmente, estamos perdiendo, pero estamos abiertos para prestar un servicio. Hay gente que no puede moverse de casa. Las personas mayores son las más afectadas y corren más riesgo si salen a comprar comida. De esta manera, no tienen que ir a la tienda, disminuye el riesgo para ellos y para todos”.

No se hizo esperar a esta bella acción una carta de agradecimiento de una de las beneficiadas de esta iniciativa:

“En estos momentos donde estamos pasando mundialmente por una situación difícil, donde impera la palabra solidaridad, les doy las gracias por esa bonita iniciativa. Mis saludos y cuídense. Chao, Concepción Aldama”.

Así mismo, Concepción, impera la solidaridad y ser agradecidos es tarea de grandes personas también. Muchas gracias, a los dueños de “Bella Ciao”, que esta iniciativa se les revierta en salud y amor para todos sus trabajadores y ustedes también.

Son solo tres escenas de miles que se reproducen en el mundo y hacen florecer la solidaridad humana de quien menos uno se imagina. Cuando hacemos el bien a otros, sin esperar remuneración alguna, demostramos que un mundo mejor es posible. La satisfacción de una sonrisa o un “gracias” desde el corazón: vale más que todo el dinero del mundo.

Salud y amor, mis lectores. De esta salimos si somos consecuentes y disciplinados. Y cuando ello ocurra nos abrazaremos, y valoraremos más las pequeñas cosas que dan felicidad como ver un atardecer, caminar por un parque, hacer picnic al aire libre y compartir entre amigos y familiares. Cuídate, cuídanos, cuida la especie humana. La solidaridad es un principio que genera mucho placer: practiquémosla.

Nota: Fueron consultados trabajos de Clarín, Cuenta de facebook de Pilar González y Cubadebate.

Fotos: Tomadas de Internet.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s